Todos los domingos por la mañana, Eucaristía con los jóvenes

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Altar. Capilla Ntra Sra. del Rosario.
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jueves, 20 de octubre de 2016

DIOS NOS LLAMA A SER CREADORES DE COMUNIÓN EN EL MUNDO.


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VATICANO, 20 Oct. 16 - Dios nos pide que seamos sus “creadores de comunión”, aseguró el Papa Francisco durante la audiencia con los representantes de la orden de los Agustinos Recoletos con motivo de su 55º Capítulo General. El Pontífice dijo que “estamos llamados a crear, con nuestra presencia en medio del mundo, una sociedad capaz de reconocer la dignidad de cada persona y de compartir el don que cada uno es para el otro”.
La orden de los Agustinos Recoletos está formada por aproximadamente 1.200 religiosos que viven en comunidad, al servicio de la Iglesia siguiendo el modelo de San Agustín. El 55º Capítulo General reunió a 40 religiosos -entre priores provinciales y delegados-, procedentes de las 8 provincias de la Orden, y al gobierno de la Curia General formada por el Prior General y los Consejeros. Junto a ellos, se reunieron otros religiosos encargados de diferentes funciones de secretaría y comunicación.
A todos ellos, Francisco les exhortó a salir al encuentro de las personas necesitadas del consuelo de Dios. “Con nuestro testimonio de comunidad viva y abierta a lo que nos manda el Señor, a través del soplo de su Espíritu, podremos responder a las necesidades de cada persona con el mismo amor con el que Dios nos ha amado”.
“Tantas personas están esperando que salgamos a su encuentro y las miremos con esa ternura que hemos experimentado y recibido de nuestro trato con Dios. Este es el poder que llevamos, no el de nuestros propios ideales y proyectos, sino la fuerza de su misericordia que transforma y da vida”, dijo.
El Papa hizo referencia al lema del Capítulo General: “Toda nuestra esperanza está en tu gran misericordia. Danos lo que mandas y manda lo que quieras”, y destacó que “esta invocación nos conduce a ser hombres de esperanza, capaces de poner toda nuestra confianza en la misericordia de Dios, conscientes de que somos incapaces de afrontar sólo con nuestras fuerzas los retos que el Señor nos propone”.
“Nos sabemos pequeños e indignos; pero en Dios está nuestra seguridad y alegría; Él jamás defrauda y es quien por caminos misteriosos nos conduce con amor de Padre”.
Francisco señaló que “para buscar la renovación y un impulso se necesita volver a Dios, y pedirle: ‘Danos lo que mandas’”.
“Pedimos el mandamiento nuevo que Jesús nos dio: ‘Que os améis unos a otros; como yo os he amado’. Es lo que nosotros le imploramos que nos dé: su amor para ser capaces de amar”.
El Papa aseguró que ese amor “Dios nos lo da de muchas maneras; Dios siempre nos está dando su amor y se hace presente en nuestra vida”. Además, invitó a mirar al pasado y a dar gracias “por tantos dones recibidos”.
“La memoria agradecida de su amor en nuestro pasado nos impulsa a vivir el presente con pasión y de manera cada vez más valiente”, indicó.
El Obispo de Roma explicó que pedir a Dios “manda lo que quieras” implica “libertad de espíritu y disponibilidad”. Y es que, “dejarse mandar por Dios significa que Él es el patrón de nuestra vida y no hay otro; y bien sabemos que, si Dios no ocupa el lugar que le corresponde, otros lo harán por Él”.
Cuando el Señor está en el centro de nuestra vida todo es posible; no cuenta ni el fracaso ni algún otro mal, porque Él es quien está en el centro, y es Él quien nos dirige”, señaló.
La Orden de los Agustinos Recoletos surgió en el siglo XVI, en el antiguo reino español de Castilla. En concreto, en 1588 durante el Capítulo de la Provincia de Castilla de la Orden de San Agustín celebrado en Toledo.
En esa ocasión, un grupo de religiosos agustinos, impulsados por el Espíritu Santo, mostraron su voluntad de vivir la vida consagrada al servicio de la Iglesia con un nuevo fervor y nuevas normas. Poco más de tres siglos después, en 1912, los Agustinos Recoletos recibieron el reconocimiento de la Iglesia como orden religiosa autónoma.

viernes, 26 de agosto de 2016

PAPA FRANCISCO ENVÍA BOMBEROS DEL VATICANO A AYUDAR VICTIMAS DEL TERREMOTO

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ROMA, 26 Ago. 16 - El grupo de bomberos de la Santa Sede enviado por el Papa Francisco a la localidad de Amatrice, uno de los lugares más afectados por el terremoto del 24 de agosto en Italia, rescató entre los escombros a un niño de 3 años de edad.
Según señala Radio Vaticana, los bomberos pudieron rescatar al pequeño pero no lograron extraer con vida a los padres ni a la hermana de 10 años, que también estaban bajo los restos de la casa en la que habitaban.
El grupo de bomberos, enviado por el Santo Padre el mismo día del sismo de 6,2 grados en la escala de Richter, también llevó hasta Amatrice rosarios e imágenes con la bendición del Pontífice. Además de los bomberos, el Papa envió ayer a un grupo de gendarmes del Vaticano.
En la Misa que presidió el jueves 25 de agosto en la capilla de la Casa Santa Marta, el Papa Francisco recibió a un grupo de religiosas clarisas de Santa María de Vallegloria, una comunidad de la localidad de Spello en Umbria, afectada por el terremoto de 1997 que se vio obligada a vivir durante 14 años en un container.
En la Eucaristía, informa Radio Vaticana, se rezó por todos los afectados por el terremoto; y el Santo Padre alentó a las religiosas a sembrar esperanza y testimoniar a Cristo con la oración y la vida. Jesús, dijo el Pontífice, es la verdadera riqueza incluso cuando no tenemos nada.
La cifra de fallecidos a causa del terremoto del 24 de agosto se elevó a 267 mientras que las personas rescatadas de entre los escombros son hasta ahora 238. La gran cantidad de personas bajo los escombros se explica porque el sismo ocurrió alrededor de las 3:30 a.m., cuando la gente aún dormía en los pueblos italianos de Accumoli y Amatrice (Rieti), y Arquata del Tronto (Ascoli Piceno).
Junto a los bomberos y gendarmes, ya hay varios médicos y enfermeros del Vaticano listos para partir a las zonas afectadas por el sismo.

jueves, 9 de junio de 2016

LA ORACIÓN ES LA BATERÍA QUE HACE FUNCIONAR AL CRISTIANO, DICE EL PAPA

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VATICANO, 07 Jun. 16 - Durante la Misa matutina en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco habló de la oración y de los dones que cada cristiano recibe y deben ser puestos a disposición de los demás y no guardarlos para uno mismo.
“Cuántas obras se convierten en oscuras por falta de luz, por falta de oración. Lo que mantiene, lo que da vida a la luz cristiana, lo que ilumina es la oración”, dijo.
El Santo Padre recordó que el cristiano está llamado a ser luz y sal para los demás, pero, "¿cuáles son las baterías del cristiano para ser luz? Simplemente la oración”, indicó. “Puedes hacer muchas cosas, muchas obras, muchas obras de misericordia, muchas cosas grandes por la Iglesia –una universidad católica, un colegio, un hospital– y también te harán un monumento de benefactor de la Iglesia, pero si no oras eso estará un poco oscuro”.
Se trata por tanto de “la oración de adoración al Padre, de alabanza a la Trinidad, la oración de agradecimiento, también la de pedir las cosas al Señor, pero la oración del corazón”. Esto es “el aceite, las baterías, que dan vida a la luz”. 
Respecto a la sal, el Pontífice explicó que “se convierte en sal cuando se da, y esta es otra actitud del cristiano: darse; salar la vida de los otros, dar sabor a tantas cosas con el mensaje del Evangelio”.
Es “darse, no guardárselo para uno mismo. La sal no es para el cristiano, es para darla. La tiene el cristiano para darla, es sal para darse, pero no para uno mismo”. En definitiva, “la sal y la luz son para los demás. La luz no se ilumina a sí misma, la sal no se da sabor a sí misma”.
Estos dones “no terminan nunca” porque “una cosa dada como un don continúa siendo dada como don si uno la da, iluminando y dando”.
El Papa invitó: “ilumina con tu luz, pero defiéndete de la tentación de iluminarte a ti mismo. Esto es feo, es un poco la espiritualidad del espejo: me ilumino a mí mismo. Defiéndete de esta tentación. Se luz para iluminar, se sal para dar sabor y conservar”.
“Que el Señor nos ayude en esto, a cuidar siempre de la luz, a no esconderla, a ponerla en lo alto”. Y la sal, “a dar la justa, lo que sea necesario, pero a darla”. “Estas son las buenas obras del cristiano”, aseguró. 

jueves, 26 de mayo de 2016

¿POR QUÉ ES BUENO REZAR? PAPA FRANCISCO HACE UNA ADVERTENCIA PARA QUIEN NO REZA

VATICANO, 25 May. 16 - Un miércoles más, el Papa Francisco celebró la Audiencia General en la Plaza de San Pedro, en la que habló de la importancia de la oración y pidió no cansarse nunca de rezar, aunque parezca que a veces no se es correspondido.
“La oración transforma el deseo y lo modela según la voluntad de Dios, sea cual sea, porque quien ora aspira antes que nada a la unión con Él, Amor misericordioso”.
La catequesis del Papa estuvo dedicada esta vez a la parábola del juez inicuo y la viuda inoportuna que oraba sin cesar. “No debemos desistir de rezar aunque no sea correspondida. Es la oración la que conserva la fe y ¡sin ella la fe vacila!”, pidió Francisco.
El Pontífice explicó que este relato pone de manifiesto “la necesidad de orar siempre, sin cansarse”. “No se trata de rezar alguna vez, cuando lo siento. No. Jesús, dice que se necesita ‘rezar siempre, sin cansarse’. Y pone el ejemplo de la viuda y del juez”.
El Papa describió al juez como “un personaje con poder, llamado a emitir un juicio sobre la base de la Ley de Moisés”, pero “este juez no temía a Dios”.“Era un juez inicuo, sin escrúpulos, que no tenía en cuenta la Ley y hacía lo que quería, según sus intereses”.
La viuda “junto a los huérfanos y los extranjeros era parte de las categorías más débiles de la sociedad”. Por eso, “una pobre viuda allí sola, está indefensa y podía ser ignorada y dejada sin justicia, así como el huérfano, el extranjero, el migrante”.
“Frente a la indiferencia del juez, la viuda utiliza su única arma: continuar insistiendo importunándolo y presentándole su petición de justicia”, recordó el Papa.
“Es así, con esta perseverancia, como consigue su propósito. El juez, en efecto, en un cierto punto la escucha, no porque fuese movido por la misericordia, sino porque la conciencia se lo impone; simplemente admite: “como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que no venga continuamente a importunarme”.
Francisco subrayó entonces cómo Dios “que es un Padre bueno y justo, hará justicia a sus elegidos que gritan día y noche hacia Él”.
“Todos tenemos momentos de cansancio y de desánimo, sobre todo cuando nuestra oración parece ineficaz. Pero Jesús nos asegura: a diferencia del juez deshonesto, Dios escucha pronto a sus hijos, también si eso no significa que lo haga en los tiempos y en los modos que nosotros querríamos”.
“¡La oración no es una varita mágica!”, exclamó el Papa en la Plaza. “Ella ayuda a conservar la fe en Dios y en confiarnos a Él también cuando no comprendemos su voluntad.”.
El Pontífice añadió que “Dios de verdad ha salvado a Jesús de la muerte dándole la completa victoria en ella, pero la vía recorrida para obtenerla pasó a través de la misma muerte”.
El Santo Padre recordó también la oración de Jesús en el Huerto de los Olivos cuando “oró al Padre para que lo librase del cáliz amargo de la pasión”.
“Pidamos al Señor -concluyó el Papa- una fe que se hace oración incesante, perseverante, como la de la viuda de la parábola, una fe que se nutre del deseo de su venida. Y en la oración experimentamos la compasión de Dios, que como un Padre viene al encuentro de sus hijos lleno de amor misericordioso”.

viernes, 13 de mayo de 2016

DIACONISAS DE LA IGLESIA PRIMITIVA SON UNA POSIBILIDAD A ESTUDIAR, DICE EL PAPA FRANCISCO

Papa Francisco / Foto: Yahaira Jacquez (ACI Prensa)
VATICANO, 12 May. 16 - El Papa Francisco ha afirmado que puede retomar el estudio sobre el diaconado femenino en la iglesia primitiva. Habló del tema durante la audiencia con la Unión Internacional de Superioras generales (UISG) en el Vaticano. El tema no es nuevo y ha sido propuesto una vez más en tiempos recientes.
Juan Pablo II respondió en 1994 a la apertura anglicana con la carta “Ordinatio sacerdotalis” y negó categóricamente la posibilidad del sacerdocio femenino en la Iglesia Católica. Fue el Cardenal Carlo Maria Martini quien habló de la posibilidad de estudiar la instrucción del diaconado para las mujeres, que no menciona en el documento papal.
El entonces Arzobispo de Milán dijo: “En la historia de la Iglesia han existido las diaconisas, por lo que podemos pensar en esta posibilidad”. Algunos historiadores de la Iglesia antigua subrayaron que las mujeres entonces eran admitidas en un particular servicio diaconal de la caridad que se diferencia del diaconado actual, entendido como el primer grado del sacerdocio.
¿Qué dijo el Papa hoy sobre las diaconisas? Durante el encuentro de hoy, en el que se intercambiaron preguntas y respuestas, le preguntaron al Papa por qué la Iglesia excluye a las mujeres de servir como diáconos. Las religiosas explicaron al Pontífice que las mujeres servían como diaconisas en la Iglesia primitiva y le preguntaron: “¿Por qué no constituir una comisión oficial que pueda estudiar la cuestión?”. El Pontífice respondió que ya había hablado una vez hace algunos años sobre ese tema “con un profesor bueno y sabio”, que había estudiado el papel de las diaconisas en los primeros siglos de la Iglesia. Francisco había explicado que no era todavía claro qué papel tuvieron tales diaconisas. “¿Qué eran estos diaconados femeninos?”, recordó el Papa haber preguntado al profesor. “¿Tenían ordenación o no?”. “Era un poco oscuro”,  dijo. “¿Cuál era el papel de la diaconisa en aquel tiempo?”, “¿Constituir una comisión oficial que pueda estudiar la cuestión?”, preguntó el Papa en voz alta. “Creo que sí. Sería por el bien de la Iglesia clarificar este punto. Estoy de acuerdo. Hablaré para hacer algo por el estilo”. “Acepto”, dijo el Papa luego. “Me parece útil tener una comisión que lo aclare bien”.
Según una tradición antiquísima, el diaconado venía dirigido “no al sacerdocio, sino al ministerio”. Existen algunos testimonios de la historia sobre la presencia de las diaconisas, tanto en la Iglesia occidental como en la oriental. Los testimonios se refieren también a ritos litúrgicos de ordenación. El punto que se debería profundizar es qué tipo de figura ministerial eran, cuáles eran las funciones que desarrollaban en la comunidad. La posición del magisterio considera el diaconado como el primer grado del ministerio de la ordenación sacerdotal y  lo reserva sólo a los hombres así como los dos grados sucesivos, el presbiterado y el episcopado.
Al estar de acuerdo en instituir una comisión de estudio sobre el diaconado femenino en la Iglesia primitiva, Francisco quiere verificar y ver cómo actualizar aquella forma de servicio, sabiendo que las diaconisas permanentes pueden representar “una posibilidad para el hoy”. En los inicios del cristianismo existía una diaconía femenina (de la que habla San Pablo) y se ha documentado que en el siglo III en Siria existían las diaconisas que ayudaban al sacerdote en el bautizo de las mujeres. Un papel que se recoge en las Constituciones apostólicas del siglo IV, que hablan de un tipo de rito de consagración, distinto sin embargo de la diaconía masculina.
Algunas formas de servicio de diaconía femenina se institucionalizaron hace cierto tiempo, por ejemplo en la diócesis de Padua (Italia) por iniciativa del entonces obispo Antonio Mattiazzo. Se trata de mujeres que, a pesar de no vestir hábito religioso, emitieron votos de obediencia, pobreza y castidad. Se consagraron como “colaboradoras apostólicas diocesanas”.
El papel y labores de esta nueva forma de servicio se explicaron en su tiempo en la diócesis: “Es una forma de diaconía femenina inspirada en el Evangelio. Las colaboradoras apostólicas asumen la diaconía apostólica como proyecto de vida acogido, probado y orientado por parte del Obispo”. Entre las labores a las que están llamadas están el anuncio de la Palabra, la educación en la fe, las obras de caridad al servicio de los pobres, la distribución de la comunión, la animación de la liturgia o la gestión de las estructuras como escuelas e institutos.
El Papa Francisco ha hablado más de una vez sobre la necesidad para la Iglesia Católica de valorizar el papel de la mujer, pero siempre ha evitado presentar esta valorización como una forma de “clericalización” de las mujeres. “Es algo que no sé de dónde ha salido –dijo en diciembre de 2013, en la entrevista con La Stampa a propósito de unas declaraciones sobre mujeres cardenales- Las mujeres en la Iglesia deben estar valorizadas, no ‘clericalizadas’. Quien piensa en mujeres cardenales sufre un poco de clericalismo”.
En septiembre de 2001, el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Joseph Ratzinger, junto con los cardenales Medina Estévez, (Prefecto del Culto divino) y Castrillón Hoyos (prefecto para el Clero) firmaron una breve carta, aprobada por el Papa Wojtyla, en la que se afirmaba que “no es lícito poner en acto iniciativas que en cualquier modo pretendan preparar candidatas al orden sacerdotal”. El texto se refería al orden diaconal como sacramento y primer grado del sacerdocio.
Nuevos estudios sobre el diaconado femenino en la iglesia de los primeros siglos, su papel y deberes confrontados con el diaconado masculino, podrían abrir nuevas posibilidades y nuevas formas de servicio consagrado más allá de las órdenes religiosas femeninas ya existentes.
“La Iglesia necesita que las mujeres entren en el proceso de toma de decisiones. También que puedan guiar un departamento en el Vaticano”, ha afirmado el Papa Francisco respondiendo, a seis preguntas que le hicieron durante el encuentro con 900 religiosas de todo el mundo.
En el Aula Nervi, explicó que “la Iglesia debe incluir a las consagradas y laicas en la consulta, pero también en las decisiones, porque se necesita su punto de vista. Y este papel creciente de las mujeres en la Iglesia no es feminismo, sino corresponsabilidad y un derecho de todos los bautizados: hombres y  mujeres”. El Papa también subrayó que “muchas mujeres consagradas son ‘mujercitas’ más que personas involucradas en el ministerio del servicio. La vida consagrada –añadió- es un camino de pobreza, no un suicidio”.

jueves, 28 de abril de 2016

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL BUEN SAMARITANO

VATICANO, 27 Abr. 16 / 05:15 am - El Papa Francisco dedicó una Audiencia General más a la misericordia, esta vez desde el punto de vista de la parábola del Buen Samaritano.
"No lo olvidemos jamás: ante el sufrimiento de tanta gente agotada por el hambre, por la violencia y la injusticia, no podemos permanecer como espectadores. ¡Ignorar el sufrimiento del hombre, ¿qué cosa significa? Significa ignorar a Dios!”, explicó.
A continuación, el texto completo de la catequesis del Papa.
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hoy reflexionamos sobre la parábola del buen samaritano (Cfr. Lc 10,25-37). Un doctor de la Ley pone a prueba a Jesús con esta pregunta: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?» (v. 25). Jesús le pide dar a él mismo la respuesta, y él lo da perfectamente: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo» (v. 27). Jesús entonces concluye: «obra así y alcanzarás la vida» (v. 28).
Entonces aquel hombre pone otra pregunta, que se hace muy preciosa para nosotros: «¿Y quién es mi prójimo?» (v. 29), y presupone: “¿mis parientes? ¿mis connacionales? ¿Aquellos de mi misma religión?...”. En fin, quiere una regla clara que le permita clasificar a los demás en “prójimo” y “no prójimo”, en aquellos que pueden convertirse en prójimos y en aquellos que no pueden hacerse prójimos.
Y Jesús responde con una parábola, que pone en escena a un sacerdote, a un levita y un samaritano. Los dos primeros son figuras relacionadas con el culto del templo; el tercero es un judío cismático, considerado como un extranjero, pagano e impuro, es decir el samaritano. En el camino de Jerusalén a Jericó el sacerdote y el levita se encuentran con un hombre moribundo, que los ladrones han asaltado, robado y abandonado. La Ley del Señor en situaciones símiles preveía la obligación de socorrerlo, pero ambos pasan de largo sin detenerse. Tenían prisa. El sacerdote, tal vez, ha mirado el reloj y ha dicho: “pero, llegare tarde a la Misa… Debo decir la Misa”. Y el otro ha dicho: “pero, no sé si la Ley me lo permite, porque hay sangre ahí y yo quedare impuro…”. Van por otro camino y no se acercan. Y aquí la parábola nos ofrece una primera enseñanza: no es automático que quien frecuenta la casa de Dios y conoce su misericordia sepa amar al prójimo. ¡No es automático! Tú puedes conocer toda la Biblia, tú puedes conocer todas las normas litúrgicas, tú puedes conocer toda la teología, pero del conocer no es automático el amar: el amar tiene otro camino, el amor tiene otro camino. Con inteligencia, pero con algo más… El sacerdote y el levita ven, pero ignoran; miran, pero no proveen. Ni siquiera existe un verdadero culto si ello no se traduce en servicio al prójimo. No lo olvidemos jamás: ante el sufrimiento de tanta gente agotada por el hambre, por la violencia y la injusticia, no podemos permanecer como espectadores. ¡Ignorar el sufrimiento del hombre, ¿qué cosa significa? Significa ignorar a Dios! Si yo no me acerco a aquel hombre, a aquella mujer, a aquel niño, a aquel anciano o aquella anciana que sufre, no me acerco a Dios.
Pero, vayamos al centro de la parábola: el samaritano, es decir, aquel despreciado, aquel sobre quien nadie habría apostado nada, y que de todos modos también él tenía sus deberes y sus cosas por hacer, cuando vio al hombre herido, no pasó de largo como los otros dos, que estaban relacionados con el Templo, sino «lo vio y se conmovió» (v.33). Así dice el Evangelio: “Tuvo compasión”, es decir, ¡el corazón, las vísceras, se han conmovido! Esta ahí la diferencia. Los otros dos “vieron”, pero sus corazones permanecieron cerrados, fríos. En cambio, el corazón del samaritano era sintonizado con el corazón de Dios. De hecho, la “compasión” es una característica esencial de la misericordia de Dios. Dios tiene compasión de nosotros. ¿Qué cosa quiere decir? Sufre con nosotros, nuestros sufrimientos Él lo siente. Compasión: “compartir con”. El verbo indica que las vísceras se mueven y tiemblan a la vista del mal del hombre. Y en los gestos y en las acciones del buen samaritano reconocemos el actuar misericordioso de Dios en toda la historia de la salvación. Es la misma compasión con la cual el Señor viene a encontrar a cada uno de nosotros: Él no nos ignora, conoce nuestros dolores, sabe cuánta necesidad tenemos de ayuda y consolación. Esta cerca y no nos abandona jamás. Pero podemos, cada uno de nosotros, hacernos la pregunta y responder en el corazón: “¿Yo lo creo? ¿Yo creo que el Señor tiene compasión de mí, así como soy, pecador, con tantos problemas y tantas cosas?”. Pensar en esto y la respuesta es: “¡Sí!”. Pero, cada uno debe mirar en el corazón si tiene la fe en esta compasión de Dios, de Dios bueno que se acerca, nos cura, nos acaricia. Y si nosotros lo rechazamos, Él espera: ¡es paciente! Siempre junto a nosotros.
El samaritano se comporta con verdadera misericordia: venda las heridas de aquel hombre, lo lleva a un albergue, lo cuida personalmente, provee a su asistencia. Todo esto nos enseña que la compasión, el amor, no es un sentimiento vago, sino significa cuidar al otro hasta pagar personalmente. Significa comprometerse cumpliendo todos los pasos necesarios para “acercarse” al otro hasta identificarse con él: «amaras a tu prójimo como a ti mismo». Este es el mandamiento del Señor.
Concluida la parábola, Jesús dirige la pregunta del doctor de la Ley y le pide: «¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?» (v. 36). La respuesta es finalmente inequivocable: «El que tuvo compasión de él» (v. 37). Al inicio de la parábola para el sacerdote y el levita el prójimo era el moribundo; al final el prójimo es el samaritano que ha hecho cercano. Jesús cambia la prospectiva: no clasificar a los demás para ver quién es el prójimo y quién no lo es. Tú puedes hacerte prójimo de quien se encuentra en la necesidad, y lo serás si en tu corazón tienes compasión, es decir, tienes esa capacidad de sufrir con el otro.
¡Esta parábola es un estupendo regalo para todos nosotros, y también un compromiso! A cada uno de nosotros Jesús repite lo que le dijo al doctor de la Ley: «Ve, y procede tú de la misma manera» (v. 37). Estamos todos llamados a recorrer el mismo camino del buen samaritano, que es la figura de Cristo: Jesús se inclinó sobre nosotros, se ha hecho nuestro siervo, y así nos ha salvado, para que también nosotros podamos amarnos como Él nos ha amado, del mismo modo. ¡Gracias!

jueves, 14 de abril de 2016

EL PAPA ACONSEJA AL CRISTIANO CÓMO ACTUAR FRENTE A LA VIOLENCIA Y CONFLICTOS

El Papa Francisco. Foto: L'Osservatore Romano
VATICANO, 13 Abr. 16 - La “guerra mundial en pedazos” que se vive en la actualidad y la violencia diseminada en el mundo fueron los temas escogidos por el Papa Francisco para reflexionar en una carta enviada a los participantes de un congreso organizado por el Pontificio Consejo Justicia y Paz.
“Para buscar vías de solución a la singular y terrible ‘guerra mundial en pedazos’ que en nuestros días gran parte de la humanidad está viviendo de una manera directa o indirecta es necesario volver a descubrir las razones que llevaron en el siglo pasado, a los hijos de una civilización en gran parte todavía cristiana, a dar vida al Movimiento Pax Christi y al Pontificio Consejo Justicia y Paz”, expresó.
Es decir, “trabajar por una verdadera paz a través del encuentro entre personas concretas y por la reconciliación entre pueblos y grupos que se enfrentan desde posturas ideológicas contrapuestas y comprometerse a realizar esa justicia a la que las personas, las familias, los pueblos y las naciones sienten que tienen derecho, en ámbito social, político y económico para cumplir con su tarea en el mundo”.
A este respecto, pide “renovar todas las herramientas más adecuadas para concretar la aspiración a la justicia y la paz de los hombres y mujeres de hoy. Así, también la reflexión para relanzar el camino de la no violencia, y sobre todo el de la no violencia activa, constituye una aportación necesaria y positiva”.
A cerca de la enseñanza de la Iglesia respecto a la violencia, escribe que “todos sabemos que la única condena expresada por el Concilio Vaticano II fue la de la guerra, incluso sabiendo que, no habiendo sido desarraigada de la humanidad, una vez agotados todos los recursos pacíficos de la diplomacia, no se podrá negar el derecho de legítima defensa a los gobiernos”.
Francisco deja claro que “no puede ser ignorado o disimulado” por lo que debe “ser asumido para no quedarnos atrapados en él, perdiendo la perspectiva general y el sentido de la unidad profunda de la realidad”.
“De hecho, sólo aceptando el conflicto, éste se puede resolver y convertirse en eslabón de ese nuevo proceso que los artífices de la paz”, continúa en el texto.
La actitud del cristiano
El Pontífice habla también de la actitud que debe tener el cristiano frente a la violencia. “Sabemos que solamente considerando a nuestros semejantes como hermanos y hermanas superaremos las guerras y la conflictualidad”.
“La Iglesia no se cansa de repetir que esto es cierto no sólo a nivel individual, sino también a nivel de los pueblos y naciones, por lo que considera a la Comunidad internacional como la ‘Familia de las naciones’”. Uno de los principales desafíos es por tanto remover “el muro de la indiferencia” puesto que, además “la crónica de los últimos tiempos nos demuestra que si hablo de muro no es sólo para usar un lenguaje figurado, sino porque esta es la triste realidad”.
“Una realidad, la de la indiferencia, que abarca no sólo a los seres humanos sino también al ambiente con consecuencias a menudo nefastas en términos de seguridad y de paz social”.
Francisco cree que si uno es capaz “de mostrar misericordia” se podrá superar esta indiferencia. “Esa misericordia que encuentra en la solidaridad, por así decirlo, su expresión ‘política’ ya que la solidaridad constituye la actitud moral y social que mejor responde a la responsabilidad sobre las plagas de nuestro tiempo y a la interdependencia entre la vida del individuo y de la comunidad familiar, local y global”.
El Papa también aconseja dialogar y crear puentes para “luchar contra el miedo” e invita a los participantes en la conferencia a apoyar la abolición de la pena de muerte.
El congreso se celebró en el Vaticano con el título: “No violencia y paz justa. Contribuir a la comprensión católica y al compromiso por la no violencia”.

jueves, 7 de abril de 2016

CUANDO JUZGAMOS A OTROS, ¿RECORDAMOS QUE TAMBIÉN SOMOS PECADORES? PREGUNTA EL PAPA.

Papa Francisco / Foto: Daniel Ibáñez (ACI Prensa)
VATICANO, 06 Abr. 16 - Este miércoles, durante la primera Audiencia General de abril, el Papa Francisco continuó con las catequesis sobre la misericordia de Dios para invitar a los fieles a reconocerse pecadores, porque “todos tenemos la posibilidad de recibir” el perdón del Padre; y a la vez para llamar a no juzgar a los demás porque todos tenemos “nuestras miserias”.
“Cuántas veces nosotros decimos: ‘Éste es un pecador, éste ha hecho esto, aquello…’ y juzgamos a los demás. ¿Y tú? Cada uno de nosotros debería preguntarse: ‘si éste es un pecador. ¿Y yo?’. Todos somos pecadores, pero todos somos perdonados: todos tenemos la posibilidad de recibir este perdón que es la misericordia de Dios”, expresó el Pontífice ante los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.
Francisco, que había culminado las catequesis sobre la misericordia de Dios en el Antiguo Testamento, inició este miércoles sus reflexiones sobre cómo Jesús la lleva a su “pleno cumplimiento” en el Nuevo Testamento, con su culmen en el sacrificio de la cruz.
“Podemos contemplar todavía más claramente el gran misterio de este amor dirigiendo la mirada a Jesús crucificado. Mientras está por morir inocente por nosotros pecadores, Él suplica al Padre: ‘Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen’”, indicó el Papa, y aseguró que en la cruz Cristo presenta nuestros pecados a la misericordia de Dios “y con ella todos nuestros pecados son borrados. Nada ni nadie queda excluido de esta oración sacrificial de Jesús”.
Por ello, dijo que “no debemos temer en reconocernos y confesarnos pecadores”. “Todos somos pecadores, pero todos somos perdonados: todos tenemos la posibilidad de recibir este perdón que es la misericordia de Dios”.
“¡El sacramento de la Reconciliación hace actual para cada uno la fuerza del perdón que brota de la Cruz y renueva en nuestra vida la gracia de la misericordia que Jesús nos ha traído! No debemos temer nuestras miserias: no debemos temer a nuestras miserias. Cada uno de nosotros tiene las suyas. La potencia del amor del Crucificado no conoce obstáculos y no se acaba jamás. Y esta misericordia borra nuestras miserias”, afirmó.
En su catequesis, Francisco señaló que “Jesús es la Misericordia” y recordó que luego de treinta años de vida oculta en Nazaret, inicia su vida pública haciéndose bautizar por Juan el Bautista, un acontecimiento que “imprime una orientación decisiva en toda la misión de Cristo”, pues pudiendo presentarse al mundo con todo su esplendor, lo hizo acercándose “al río Jordán, junto a tanta gente de su pueblo, y se puso en la fila con los pecadores”.
“No ha tenido vergüenza: estaba ahí con todos, con los pecadores, para hacerse bautizar. Por lo tanto, desde el inicio de su ministerio, Él se ha manifestado como Mesías que asume la condición humana, movido por la solidaridad y la compasión”, afirmó el Papa.
En ese sentido, todo lo que Jesús ha realizado después del bautismo –sus milagros y predicaciones- “ha sido la realización del programa inicial: traer a todos el amor de Dios que salva. Jesús no ha traído el odio, no ha traído la enemistad: ¡nos ha traído el amor! ¡Un amor grande, un corazón abierto a todos, a todos nosotros! ¡Un amor que salva!”.
“¡El Hijo enviado por el Padre, Jesús, es realmente el inicio del tiempo de la misericordia para toda la humanidad! Todos aquellos que estaban presentes en la orilla del Jordán no entendieron enseguida el significado del gesto de Jesús. El mismo Juan el Bautista se sorprendió de su decisión. ¡Pero el Padre celeste no! Él hizo oír su voz desde lo alto: ‘Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección’”.
“De este modo el Padre confirma el camino que el Hijo ha iniciado como Mesías, mientras desciende sobre Él como una paloma el Espíritu Santo. Así el corazón de Jesús late, por así decir, al unísono con el corazón del Padre y del Espíritu, mostrando a todos los hombres que la salvación es el fruto de la misericordia de Dios”, explicó.
Por ello, antes de culminar, el Pontífice invitó a que pedir a Dios en este Año Jubilar “la gracia de tener experiencia de la potencia del Evangelio: Evangelio de la misericordia que transforma, que nos hace entrar en el corazón de Dios, que nos hace capaces de perdonar y de mirar al mundo con más bondad”.
“Si acogemos el Evangelio del Crucificado Resucitado, toda nuestra vida es plasmada por la fuerza de su amor que renueva”, aseguró.

viernes, 1 de abril de 2016

DOLOR DEL PAPA POR EL ATENTADO ANTICRISTIANO EN PAKISTÁN


VATICANO, 28 Mar. 16 - Luego del rezo del Regina Caeli en este Lunes del Ángel, el Papa Francisco rechazó enérgicamente el “atentado execrable” perpetrado por terroristas musulmanes contra un grupo de cristianos que celebraban la Pascua en la ciudad de Lahore en Pakistán, en el que murieron más de 60 personas y unas 250 resultaron heridas.
El Santo Padre recordó que “ayer en el Pakistán central, la Santa Pascua se ha ensangrentado con un atentado execrable, que ha afectado a muchas personas inocentes, la mayoría de las cuales eran de familias de la minoría cristiana –especialmente mujeres y niños– reunidas en un parque público para vivir la alegría de la fiesta pascual”.
Por ello expresó su “cercanía a cuantos han sido afectados por este crimen vil e insensato, e invito a rezar al Señor por las numerosas víctimas y por sus seres queridos”.
El Papa exhortó a “las autoridades civiles y a todos los componentes sociales de esa Nación para que dediquen todos sus esfuerzos para devolver la seguridad y la serenidad a la población y, en particular, a las minorías religiosas más vulnerables”.
“Repito una vez más que la violencia y el odio homicida conducen solamente al dolor y a la destrucción; el respeto y la fraternidad son el único camino para alcanzar la paz”.
El Pontífice alentó también a que “la Pascua del Señor suscite en nosotros, de modo aún más fuerte, la oración a Dios para que se cierren las manos de los violentos que siembran terror y muerte, y que en el mundo puedan reinar el amor, la justicia y la reconciliación”.
Finalmente elevó sus oraciones “por los muertos de este atentado y sus familiares, por las minorías cristiana y étnica de esa Nación”.
Pakistán es un país mayoritariamente musulmán en el que alrededor del 97 por ciento de los 182 millones de habitantes profesan esta religión.
Ehsanullah Ehsan, vocero del grupo terrorista talibán Jammat-ul-Ahrar, dijo a los periodistas que “realizaron esta bendita operación (el atentado)” que tenía como blanco “el festival cristiano de Pascua”.
En Pakistán el odio a los cristianos, que son una minoría religiosa, parece no tener límites. Una de esas expresiones que hacen parte del sistema legal es la llamada ley de blasfemia, que agrupa varias normas inspiradas en la Shariah –ley religiosa musulmana– para sancionar cualquier ofensa contra Alá, Mahoma o el Corán.
La ofensa puede ser denunciada por un musulmán sin necesidad de testigos o pruebas adicionales y el castigo suponer el juicio inmediato y la condena a prisión o muerte del acusado.
Uno de los casos más emblemáticos en la aplicación de esta norma es la madre y esposa católica Asia Bibi, encarcelada injustamente desde 2010 tras haber sido acusada con falsos cargos por varias mujeres musulmanas.

martes, 23 de febrero de 2016

¿ERES UN VERDADERO CRISTIANO? ALGUNAS PAUTAS DEL PAPA FRANCISCO

El Papa en la Misa en la Casa Santa Marta. Foto: L'Osservatore Romano
VATICANO, 23 Feb. 16 - El Papa Francisco celebró esta mañana la Santa Misa en la capilla de la Casa Santa Marta, donde aseguró que la vida del cristiano es hacer la voluntad de Dios y dar testimonio. A su vez, denunció a los cristianos que “falsean” su cristianismo y son hipócritas porque dicen una cosa y hacen otra.
“Ser cristiano significa hacer: hacer la voluntad de Dios. Y el último día –porque todos nosotros tendremos uno– ese día, ¿qué nos preguntará el Señor? Nos dirá: ‘¿Qué han dicho ustedes de mí?’. ¡No! Nos preguntará sobre las cosas que hemos hecho”, manifestó el Papa.
“Ésta es la vida del cristiano y por el contrario el solo ‘decir’ nos lleva a la vanidad, a aquel falsear el ser cristianos. Así no se es cristiano”.
Francisco afirmó que “Dios es concreto” y denunció que muchos cristianos son “hipócritas” en lugar de ser testimonio para los demás.
Al comentar las lecturas de la liturgia del día del profeta Isaías y el Evangelio de Mateo,  alertó sobre ‘decir’ una cosa y actuar de otra manera.
“El Señor nos enseña el camino del hacer. Y cuántas veces encontramos gente –también nosotros ¿eh?– muchas veces en la Iglesia que dicen: ‘¡Yo soy muy católico!’. ‘¿Qué haces?’. Cuántos padres se dicen católicos pero nunca tienen tiempo de hablarles a los propios hijos, de jugar con sus propios hijos, de escuchar a sus propios hijos”, comentó.
“Quizá tienen a sus padres en residencias de ancianos, pero siempre están ocupados y no pueden ir a verlos y los dejan abandonados. ‘¡Pero soy muy católico eh!’. ‘Pertenezco a esta asociación’. Esta es la religión del decir: ‘yo digo que soy así, pero soy un mundano’”.
Por tanto, lo de “decir y no hacer” es “un engaño” y el profeta Isaías pedía dejar de hacer el mal y aprender a hacer el bien, explicó el Santo Padre.
“La misericordia del Señor va al encuentro de aquellos que tienen la valentía de discutir con Él, pero de discutir sobre la verdad, de las cosas que yo hago o de aquellas que no hago, para corregirme. Y este es el gran amor del Señor, en esta dialéctica entre el decir y el hacer”.
El Pontífice terminó su homilía pidiendo que “el Señor nos de esta sabiduría de entender bien donde está la diferencia entre el decir y el hacer y nos enseñe el camino del hacer y nos ayude a ir en este camino, porque el camino del decir nos lleva al puesto donde estaban estos doctores de la ley, a los que les gustaba vestirse y ser casi como si fueran una majestad. ¡Y esta no es la realidad del Evangelio!”. 

viernes, 15 de enero de 2016

PAPA FRANCISCO A ADOLESCENTES: CAMINEN CONTRACORRIENTE Y SEAN VALIENTES EN EL AMOR

Foto Daniel Ibáñez / ACI Prensa
VATICANO, 15 Ene. 16 - La Oficina de Prensa de la Santa Sede publicó ayer el mensaje del Papa Francisco para el Jubileo de los Adolescentes de 13 a 16 años en el marco del Año de la Misericordia, que se celebrará del 23 al 25 de abril de este año. En el texto titulado “Crecer misericordiosos como el Padre”, el Pontífice los anima a caminar contra corriente y a “aprender a ser valiente en el amor concreto y desinteresado”.
“Este tiempo precioso también os atañe a vosotros, queridos jóvenes, y yo me dirijo a vosotros para invitaros a participar en él, a ser protagonistas, descubriendo que sois hijos de Dios”, afirma el Papa.
El Papa escribe luego que “crecer misericordioso significa aprender a ser valiente en el amor concreto y desinteresado, comporta hacerse mayores tanto física como interiormente. Os estáis preparando para ser cristianos capaces de tomar decisiones y gestos valientes, capaces de construir todos los días, incluso en las pequeñas cosas, un mundo de paz”.
“Vuestra edad es una etapa de cambios increíbles, en la que todo parece posible e imposible al mismo tiempo. Os reitero con insistencia: ‘permaneced estables en el camino de la fe con una firme esperanza en el Señor. Aquí está el secreto de nuestro camino. Él nos da el valor para caminar contra corriente. Lo estáis oyendo, jóvenes: caminar contra corriente. Esto hace bien al corazón, pero hay que ser valientes para ir contra corriente y él nos da esta fuerza’”.
Tras recordar a los muchachos que viven en situaciones extremas como la guerra o la pobreza, el Pontífice animó a no perder la esperanza y a no creer “las palabras de odio y terror que se repiten a menudo; por el contrario, construid nuevas amistades. Ofreced vuestro tiempo, preocupaos siempre de quienes os piden ayuda. Sed valientes e id contracorriente, sed amigos de Jesús, que es el Príncipe de la Paz”.
Luego de animar nuevamente a vivir una vida auténticamente santa, el Papa Francisco hizo votos para que “el Señor bendiga cada uno de vuestros pasos hacia la Puerta Santa. Rezo por vosotros al Espíritu Santo para que os guíe e ilumine”.
“Que la Virgen María, que es Madre de todos, sea para vosotros, para vuestras familias y para cuantos os ayudan a crecer en la bondad y la gracia, una verdadera puerta de la Misericordia”, concluye.

viernes, 1 de enero de 2016

HOY LA IGLESIA CATÓLICA CELEBRA LA JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ

Saludo Papa Francisco / Foto: L'Osservatore Romano
Cada 1° de enero la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Paz y como es costumbre se reflexiona sobre el Mensaje del Papa Francisco, que este año 2016 se titula “Vence la indiferencia y conquista la paz”. Al comenzar este nuevo año, pidámosle a Dios que nos conceda el don de la Paz que muchas veces se ve amenazada por el egoísmo.
Paz es, en términos generales, la tranquilidad que procede del orden y de la unidad de voluntades, es la serenidad existente donde no hay conflicto. Mientras que la “paz interior” es la que proviene de la unidad de la voluntad humana con la divina, la cual se puede obtener incluso en medio de grandes dificultades y tormentos exteriores.
San Juan XIII decía en su Encíclica Pacem in terris (Paz en la tierra) que “la paz no puede darse en la sociedad humana si primero no se da en el interior de cada hombre, es decir, si primero no guarda cada uno en sí mismo el orden que Dios ha establecido”.
Asimismo, San Juan Pablo II señaló en una ocasión que "en este tiempo amenazado por la violencia, por el odio y por la guerra, testimoniad que Él y sólo Él puede dar la verdadera paz al corazón del hombre, a las familias y a los pueblos de la tierra. Esforzaos por buscar y promover la paz, la justicia y la fraternidad".
Plegaria de San Juan Pablo II por la Paz
Al Creador de la naturaleza y del hombre, de la verdad y de la belleza, suplico:
Escucha mi voz, pues es la voz de las víctimas de todas las guerras y de la violencia entre los individuos y las naciones.
Escucha mi voz, pues es la voz de todos los niños que sufren y sufrirán cuando las gentes pongan su fe en las armas y en la guerra.
Escucha mi voz cuando te ruego que infundas en el corazón de todos los hombres la sabiduría de la paz, la fuerza de la justicia y la alegría de la confraternidad.
Escucha mi voz, pues hablo por las multitudes de todos los países y de todos los períodos de la historia que no quieren la guerra y están preparados a caminar por sendas de paz.
Escucha mi voz y concédenos discernimiento y fortaleza para que podamos responder siempre al odio con amor, a la injusticia con la dedicación total a la justicia, a la necesidad compartiendo de lo propio, a la guerra con la paz.
¡Oh Dios! Escucha mi voz y concede en todo el mundo tu eterna paz.

martes, 22 de diciembre de 2015

TRES LUGARES DE LA VIDA DIARIA PARA CELEBRAR MEJOR LA NAVIDAD, ACONSEJA EL PAPA FRANCISCO.


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VATICANO, 20 Dic. 15 - Antes del rezo del Ángelus, el Papa Francisco señaló que el Evangelio del cuarto domingo de Adviento “pone de manifiesto la figura de María”, y aseguró a los fieles que para celebrar de modo provechoso la Navidad, deben detenerse en “tres lugares” del asombro en la vida cotidiana: reconocer al otro como hermano, el estupor de la historia y la Iglesia. Ante los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el Pontífice reflexionó sobre el pasaje evangélico en que María visita a su prima Isabel. “La Virgen, que lleva en sí un don y un misterio más grande aún, va a ver a Isabel y permanece con ella tres meses. En el encuentro entre las dos mujeres – imagínense – una anciana y la otra joven, es la joven, María, quien saluda en primer lugar”.
”Después de aquel saludo, Isabel se siente envuelta por un gran estupor – no se olviden de esta palabra: estupor. El estupor –. Isabel se siente envuelta por un gran estupor que resuena en sus palabras: ‘¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?’. Y se abrazan, se besan gozosas estas dos mujeres: la anciana y la joven, ambas embarazadas”, señaló el  Pontífice.
En ese sentido, aseguró a los fieles que para celebrar de modo provechoso la Navidad, “estamos llamados a detenernos en los ‘lugares’ del estupor. ¿Y cuáles son estos lugares del estupor en la vida cotidiana? Son tres. El primer lugar es el otro, en el cual reconocer a un hermano, porque desde que se produjo el Nacimiento de Jesús, cada rostro lleva impresas las semblanzas del Hijo de Dios. Sobre todo cuando es el rostro del pobre, porque como pobre, Dios entró en el mundo y dejó, ante todo, que los pobres se acercaran a Él”.
“Otro lugar del estupor en el que, si miramos con fe, experimentamos precisamente el estupor es la historia”, dijo Francisco. “Tantas veces creemos que la vemos por el lado justo, y en cambio corremos el riesgo de leerla al revés. Sucede, por ejemplo, cuando ella nos parece determinada por la economía de mercado, regulada por la finanza y las especulaciones, dominada por los poderosos de turno”.
“En cambio, el Dios de la Navidad es un Dios que ‘desordena las cartas’. Le gusta hacerlo, ¡eh!  Como canta María en el Magníficat, es el Señor quien derriba a los poderosos de su trono y eleva a los humildes, colmando de bienes a los hambrientos y despidiendo a los ricos con las manos vacías. Este es el segundo estupor, el estupor de la historia”.
Seguidamente dijo que “un tercer lugar del estupor es la Iglesia: mirarla con el estupor de la fe significa no limitarse a considerarla sólo como una institución religiosa, que es, sino sentirla como una Madre que, aun entre manchas  y arrugas – ¡tenemos tantas! – deja translucir los lineamientos de la Esposa amada y purificada por Cristo Señor”.
“Una Iglesia que sabe reconocer los muchos signos de amor fiel que Dios le envía continuamente. Una Iglesia por la cual el Señor Jesús jamás será una posesión que hay que defender celosamente: los que hacen esto se equivocan, sino siempre Aquel que sale a su encuentro y que ella sabe esperar con confianza y alegría, dando voz a la esperanza del mundo”.
“La Iglesia que llama al Señor: ‘¡Ven, Señor Jesús!’. La Iglesia madre que siempre tiene las puertas abiertas de par en par y los brazos abiertos para acoger a todos. Es más, la Iglesia madre que sale de sus propias puertas para buscar con sonrisa de madre a todos los alejados y llevarlos a la misericordia de Dios. ¡Este es el estupor de la Navidad!”, expresó.
Francisco recordó que “en Navidad Dios se nos da totalmente a Sí mismo donando a su Hijo, el Único que es toda su alegría. Y sólo con el corazón de María, la humilde y pobre hija de Sion, que se convirtió en Madre del Hijo del Altísimo, es posible exultar y alegrarse por el gran don de Dios y por su imprevisible sorpresa”.
En ese sentido, pidió a la Virgen que “nos ayude a percibir el estupor, estos tres estupores: el otro, la historia y la Iglesia; así para el nacimiento de Jesús, el don de los dones, el regalo inmerecido que nos trae la salvación, nos hará sentir también a nosotros este gran estupor en el encuentro con Jesús. Pero no podemos tener este estupor, no podemos encontrar a Jesús, si no lo encontramos en los demás, en la historia y en la Iglesia”.

jueves, 17 de diciembre de 2015

PAPA FRANCISCO PROPONE "PROGRAMA DE VIDA" PARA ALCANZAR A DIOS SIN CANSANCIO

VATICANO, 16 Dic. 15 - El Papa Francisco explicó esta mañana en el Vaticano que la salvación es gratuita, al igual que el perdón y la misericordia y dedicó por segunda vez la Audiencia General de este miércoles a hablar del Jubileo de la Misericordia, que inició el pasado 8 de diciembre. También habló del sacramento de la confesión y aseguró que es un signo importante del Año Santo.
“Amar y perdonar como Dios ama y perdona” es “un programa de vida que no puede conocer interrupciones o excepciones, pero sí nos empuja a avanzar siempre sin cansarnos, con la certeza de ser sostenidos por la presencia paterna de Dios”, afirmó.
El Papa señaló además que “la misericordia y el perdón no deben quedarse solo en palabras bonitas, sino realizarse en la vida cotidiana”.
“Amar y perdonar son el signo concreto y visible de que la fe ha transformado nuestros corazones y nos permite expresar en nosotros la misma vida de Dios”.
El Obispo de Roma recordó que a la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, se ha unido “una Puerta de la Misericordia en la catedral de cada diócesis del mundo, también en los santuarios y en las iglesias que los obispos han dicho”, por tanto “el Jubileo es en todo el mundo, no solo en Roma”.
“He querido que este signo de la Puerta Santa estuviera presente en cada Iglesia particular, para que el Jubileo de la Misericordia pueda ser una experiencia de cada persona”.
Francisco recordó que el Año Santo comenzó el pasado 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción. Una fecha que “ha querido subrayar esta exigencia, uniendo, con 50 años de distancia, el inicio del Jubileo con la conclusión del Concilio Vaticano II”.
El Papa explicó que “extendida en todo el mundo y articulada en muchas Iglesias particulares, es siempre la única Iglesia que Jesucristo ha querido y por la cual se ha ofrecido a Sí mismo”. “La Iglesia ‘una’ que vive de la comunión misma de Dios”, agregó.
“Este misterio de comunión, que hace a la Iglesia signo del amor del Padre, crece y madura en nuestro corazón, cuando el amor, que reconocemos en la Cruz de Cristo en la cual nosotros emergemos, nos hace amar como nosotros mismos somos amados por Él”. Es “un Amor sin fin que tiene el rostro del perdón y de la misericordia”.
Según el Papa, “atravesar la Puerta Santa es el signo de nuestra confianza en el Señor Jesús que no ha venido para juzgar sino para salvar”.
Pero lanzó también una advertencia contra algunas prácticas ilegales que se podrían realizar para ganar dinero con motivo del Jubileo, como exigir un dinero para que los peregrinos atraviesen la Puerta Santa. “Estén atentos, que no haya alguno un poco astuto que les diga que se debe pagar, ¡la salvación no se compra! ¡La puerta y Jesús son gratis!”.
“Es el signo de una verdadera conversión de nuestro corazón. Cuando atravesamos esa Puerta está bien recordar que debemos tener abierta la puerta de nuestro corazón. Estoy delante de la Puerta Santa y le pido al Señor que me ayude a abrir la puerta de mi corazón”, aconsejó.
En este sentido, también explicó que “no tendría mucha eficacia el Año Santo si la puerta de nuestro corazón no dejara pasar a Cristo que nos empuja a ir hacia los otros, para llevarles a Él y a su amor”.
“Como la Puerta Santa permanece abierta, porque es el signo de la acogida que Dios mismo nos reserva, así también que nuestra puerta esté siempre abierta para no excluir a ninguno, ni siquiera a aquel o aquella que me molesta”.
Otro signo importante para el Jubileo es la confesión, dijo Francisco. “Apoyarse en el Sacramento con el cual somos reconciliados con Dios equivale a hacer experiencia directa de su misericordia”. “Dios comprende nuestros límites y contradicciones”, y además, “con su amor nos dice que cuando reconocemos nuestros pecados está todavía más cercano y nos anima a mirar hacia adelante”. “¡Cuando reconocemos nuestros pecados hay fiesta en el cielo!”, exclamó.
El Santo Padre reconoció que “perdonar no es fácil” porque “nuestro corazón es pobre y solo con sus fuerzas no lo podemos hacer”. Pero “si nos abrimos a la acogida de la misericordia de Dios para nosotros, a la vez seremos capaces de perdonar”.
A continuación, el Papa contó una anécdota: “Muchas veces he escuchado decir: ‘A esa persona no la podía ver, la odiaba. Pero un día me acerqué al Señor, le pedí perdón por mis pecados y entonces también yo perdoné a esa persona'. Son cosas de todos los días y tenemos cerca esta posibilidad”.
El Papa animó al final a los fieles y pidió vivir el Jubileo con estos signos que “conllevan una gran fuerza de amor”.