Todos los domingos por la mañana, Eucaristía con los jóvenes

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Altar. Capilla Ntra Sra. del Rosario.
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jueves, 9 de junio de 2016

LA ORACIÓN ES LA BATERÍA QUE HACE FUNCIONAR AL CRISTIANO, DICE EL PAPA

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VATICANO, 07 Jun. 16 - Durante la Misa matutina en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco habló de la oración y de los dones que cada cristiano recibe y deben ser puestos a disposición de los demás y no guardarlos para uno mismo.
“Cuántas obras se convierten en oscuras por falta de luz, por falta de oración. Lo que mantiene, lo que da vida a la luz cristiana, lo que ilumina es la oración”, dijo.
El Santo Padre recordó que el cristiano está llamado a ser luz y sal para los demás, pero, "¿cuáles son las baterías del cristiano para ser luz? Simplemente la oración”, indicó. “Puedes hacer muchas cosas, muchas obras, muchas obras de misericordia, muchas cosas grandes por la Iglesia –una universidad católica, un colegio, un hospital– y también te harán un monumento de benefactor de la Iglesia, pero si no oras eso estará un poco oscuro”.
Se trata por tanto de “la oración de adoración al Padre, de alabanza a la Trinidad, la oración de agradecimiento, también la de pedir las cosas al Señor, pero la oración del corazón”. Esto es “el aceite, las baterías, que dan vida a la luz”. 
Respecto a la sal, el Pontífice explicó que “se convierte en sal cuando se da, y esta es otra actitud del cristiano: darse; salar la vida de los otros, dar sabor a tantas cosas con el mensaje del Evangelio”.
Es “darse, no guardárselo para uno mismo. La sal no es para el cristiano, es para darla. La tiene el cristiano para darla, es sal para darse, pero no para uno mismo”. En definitiva, “la sal y la luz son para los demás. La luz no se ilumina a sí misma, la sal no se da sabor a sí misma”.
Estos dones “no terminan nunca” porque “una cosa dada como un don continúa siendo dada como don si uno la da, iluminando y dando”.
El Papa invitó: “ilumina con tu luz, pero defiéndete de la tentación de iluminarte a ti mismo. Esto es feo, es un poco la espiritualidad del espejo: me ilumino a mí mismo. Defiéndete de esta tentación. Se luz para iluminar, se sal para dar sabor y conservar”.
“Que el Señor nos ayude en esto, a cuidar siempre de la luz, a no esconderla, a ponerla en lo alto”. Y la sal, “a dar la justa, lo que sea necesario, pero a darla”. “Estas son las buenas obras del cristiano”, aseguró. 

jueves, 19 de mayo de 2016

PAPA FRANCISCO: LOS QUE SE ENRIQUECEN EXPLOTANDO A LAS PERSONAS SON COMO SANGUIJUELAS

El Papa Francisco celebrando la Misa en la Casa Santa Marta / Foto: L'Osservatore Romano
VATICANO, 19 May. 16 - En la Misa que celebró en la Capilla de la Casa Santa Marta, el Papa Francisco medita en la Carta de Santiago y advierte que quienes acumulan riquezas a causa de la explotación de las personas cometen un pecado mortal, y son como sanguijuelas.
El Papa dijo que están equivocados quienes siguen la llamada “teología de la prosperidad”, según la cual “Dios te hace ver que andas en justicia si te da tantas riquezas”. “No se puede servir a Dios y a las riquezas” dijo el Pontífice, pues las segundas se convierten en “cadenas” que quitan “la libertad para seguir a Jesús”.
“Cuando las riquezas se logran con la explotación de la gente… la pobre gente se vuelve esclava”. El Papa explicó que en el mundo actual siempre ocurre que las personas llegan y dicen “quiero trabajar”, los contratan de septiembre a junio y luego “julio y agosto tienen que comer aire”. Estas personas son “verdaderas sanguijuelas” pues viven de la explotación de la gente, viven de esclavizarlas.
El Papa Francisco recordó cuando una joven le relató que en un trabajo le pagaban 659 euros por 11 horas de trabajo, y en el cual le habían dicho "si te gusta bien, si no vete. Hay otros detrás de ti, hay cola".
El Pontífice criticó esa situación laboral y denunció que hoy existe "una verdadera esclavitud”. No es algo del pasado, en lugares lejanos – ya no se va a África para vender esclavos en América. No. Ocurre en nuestras ciudades: hay traficantes que tratan a la gente con el trabajo sin justicia.
“Esto es peor”, “esto es pecado mortal”, enfatizó Francisco luego de recordar la Audiencia General de ayer donde meditó sobre la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro. “Este rico estaba en su mundo, no se daba cuenta de que detrás de la puerta de su casa había alguien que tenía hambre”.
Pero el dejar “hambrear a la gente con su trabajo por mi provecho, vivir de la sangre de la gente. Esto es pecado mortal”, y advirtió que se necesitará de mucha penitencia para restituir este pecado, “para convertirse de este pecado”.
“Pensemos en este drama de hoy: la explotación de la gente, la sangre de esta gente que se vuelve esclava, los traficantes de personas y no sólo los que trafican con las prostitutas y los niños en el trabajo de menores, sino en ese tráfico, digamos más ‘civilizado’: ‘Yo te pago hasta aquí, sin vacaciones, sin seguro sanitario, sin… todo en negro… ¡Pero me vuelvo rico!’”.
Francisco invitó a meditar sobre el drama de estas personas explotadas, y a pedir al Señor que nos ayude a comprender y vivir la sencillez del Señor Jesús, que nos habla hoy en el Evangelio: es más importante un vaso de agua en nombre de Cristo, que todas las riquezas acumuladas con la explotación de la gente.