Todos los domingos por la mañana, Eucaristía con los jóvenes

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Altar. Capilla Ntra Sra. del Rosario.
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viernes, 27 de enero de 2017

LECTURAS DEL DOMINGO 29 DE ENERO DE 2017 - IV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

PRIMERA LECTURA

LECTURA DE  LA PROFECÍA DE SOFONÍAS (2,3;3,12-13)

Buscad al Señor los humildes de la tierra, los que practican su derecho, buscad la justicia, buscad la humildad, quizá podáis resguardaros el día de la ira del Señor. Dejaré en ti un resto, un pueblo humilde y pobre que buscará refugio en el nombre del Señor. El resto de Israel no hará más el mal, no mentirá ni habrá engaño en su boca. Pastarán y descansarán, y no habrá quien los inquiete.  Palabra de Dios

SALMO
 SALMO 145 (7,8-9A.9bc)

R/. Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. R/.
El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos. El Señor guarda a los peregrinos. R/.
Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sion, de edad en edad. R/.


SEGUNDA LECTURA

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS(1,26-31)

Fijaos en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso. Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor. A él se debe que vosotros esteis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención. Y así —como está escrito—: «el que se gloríe, que se gloríe en el Señor».   Palabra de Dios


EVANGELIO

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (5,1-12a)

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo». Palabra del Señor



HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL EVANGELIO DEl DOMINGO 29/01/2017 - IV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

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Las Bienaventuranzas son el programa de vida del cristiano. es necesario tener el coraje de la mansedumbre para derrotar al odio. Las Bienaventuranzas son el “programa”, la “tarjeta de identidad del cristiano”.

Si alguno de vosotros hace la pregunta: ‘¿Qué hay que hacer para convertirse en un buen cristiano?’”, aquí encontramos la respuesta de Jesús que nos indica cosas tan contracorriente” respecto a lo que habitualmente “se hace en el mundo”,

Bienaventurados los pobres en el espíritu: “Las riquezas no te aseguran nada. Es más, cuando el corazón es rico, está tan satisfecho de sí mismo, que no deja lugar para la Palabra de Dios”.

Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados: “Pero el mundo nos dice: la alegría, la felicidad, la diversión, eso es lo bello de la vida. Pero ignora, mira hacia otro lado, cuando aparecen problemas de enfermedad, de dolor en la familia”.

El mundo no quiere llorar, prefiere ignorar las situaciones dolorosas, taparlas. Sólo la persona que ve las cosas como son, y llora en su corazón, es feliz y será consolada. El consuelo de Jesús, no el del mundo”.

Bienaventurados los mansos en este mundo que desde el principio es un mundo de guerras, un mundo donde se pelea en todas partes, donde en cualquier lugar se da el odio. Jesús dice: nada de guerras, nada de odio, sino paz y mansedumbre”. Si yo soy “manso en la vida”, prosiguió, “pensarán que soy tonto”. Que piensen lo que quieran, “pero tú sé manso, porque con esa mansedumbre recibirás de herencia la Tierra”.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: bienaventurados “los que luchan por la justicia, para que haya justicia en el mundo”. Es muy fácil entrar en las garras de la corrupción”, en esa “política cotidiana del do ut des. Todo es un negocio”. Y “¡cuántas injusticias! ¡cuánta gente que sufre por estas injusticias!”. Jesús dice: “bienaventurados los que luchan contra estas injusticias”.

Bienaventurados los misericordiosos porque ellos encontrarán misericordia. Los misericordiosos, “los que perdonan, los que entienden los errores de los demás”. Jesús no dice “bienaventurados los que se vengan, los que recurren a la venganza”. Bienaventurados los que perdonan, los misericordiosos. ¡Porque nosotros somos un ejército de perdonados! –exclamó-. Todos nosotros hemos sido perdonados. Y por esto es bienaventurado el que va por el camino del perdón”.

Bienaventurados los puros de corazón, que tienen un corazón sencillo, puro, sin porquería, un corazón que sabe amar con esa pureza tan bella.

Bienaventurados los que trabajan por la paz. “Pero, lo común para nosotros es ser agentes de la guerra o trabajadores de malentendidos. Cuando escucho una cosa y voy a otro y la digo haciendo una segunda edición un poco más elaborada y la cuento… El mundo de la maledicencia. Esta gente que murmura, no hace la paz, son enemigos de la paz. No son bienaventurados”.

Bienaventurados los perseguidos por la justicia: Cuánta gente “es perseguida simplemente por haber peleado en pro de la justicia”.

Esto de las Bienaventuranzas, “es el programa de vida que nos propone Jesús”, “muy sencillo, pero muy difícil”.

“Si nosotros queremos algo más, Jesús nos da también otras indicaciones”, el “protocolo sobre el que seremos juzgados”, en el capítulo 25 del Evangelio de Mateo.



Santa Marta, 9 de junio de  2.014

jueves, 5 de noviembre de 2015

CATEQUESIS DEL PAPA SOBRE EL PERDÓN RECÍPROCO Y EL AMOR DURADERO

VATICANO, 04 Nov. 15- El Papa Francisco animó hoy a las familias a pensar que sin el perdón “ningún amor puede durar”. En la Catequesis de la Audiencia General de este miércoles, el Pontífice recordó que el matrimonio y la familia es un gran don.
A continuación el texto completo gracias a Radio Vaticana:
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
La Asamblea del Sínodo de los Obispos que ha concluido hace poco, ha reflexionado a fondo sobre la vocación y la misión de la familia en la vida de la Iglesia y de la sociedad contemporánea. Ha sido un evento de gracia. Al finalizar los Padres sinodales me han entregado el texto de sus conclusiones. He querido que este texto fuera publicado, para que todos fueran partícipes del trabajo que nos ha visto empeñados juntos por dos años. No es este el momento de examinar tales conclusiones, sobre las cuales yo mismo debo meditar.
Mientras tanto, pero, la vida no se detiene, en particular la vida de las familias ¡no se detiene! Ustedes, queridas familias, están siempre en camino. Y continuamente escriben en las páginas de la vida concreta la belleza del Evangelio de la familia. En un modo que a veces se convierte en árido de vida y de amor, ustedes cada día hablan del gran don que son el matrimonio y la familia.
Hoy quisiera subrayar este aspecto: que la familia es un gran gimnasio para entrenar al don y al perdón recíproco, sin el cual ningún amor puede durar a largo, sin donarse, sin perdonarse, el amor no permanece, no dura. En la oración que Él mismo nos ha enseñado –el Padre Nuestro- Jesús nos hace pedirle al Padre: «Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden». Y al final comenta: «Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes» (Mt 6,12.14-15). No se puede vivir sin perdonarse, o al menos no se puede vivir bien, especialmente en familia. Cada día nos faltamos al respeto el uno al otro. Debemos poner en consideración estos errores, debidos a nuestra fragilidad y a nuestro egoísmo. Lo que se nos pide es sanar inmediatamente las heridas que nos hacemos, retejer inmediatamente los hilos que rompemos en la familia. Si esperamos demasiado, todo se transforma en más difícil. Y hay un secreto simple para sanar las heridas y para disolver las acusaciones, es este: no dejar que termine el día sin pedirse perdón, sin hacer la paz entre el marido y la mujer, entre padres e hijos, entre hermanos y hermanas… ¡entre nuera y suegra! Si aprendemos a pedirnos inmediatamente perdón y a darnos el perdón recíproco, sanan las heridas, el matrimonio se robustece, y la familia se transforma en una casa más sólida, que resiste a los choques de nuestras pequeñas y grandes maldades. Y para esto no es necesario hacer un gran discurso, sino que es suficiente una caricia, una caricia y ha terminado todo y se recomienza, pero no terminar el día en guerra ¿entienden?
Si aprendemos a vivir así en familia, lo hacemos también fuera, en todas partes que nos encontramos. Es fácil ser escépticos sobre esto. Muchos -también entre los cristianos- piensan que sea una exageración. Se dice: si, son bellas palabras, pero es imposible ponerlas en práctica. Pero gracias a Dios no es así. De hecho es precisamente recibiendo el perdón de Dios que, a su vez, somos capaces de perdonar a los otros. Por esto Jesús nos hace repetir estas palabras cada vez que rezamos la oración del Padre Nuestro, es decir cada día. Es indispensable que, en una sociedad a veces despiadada, haya lugares, como la familia, donde se aprenda a perdonar los unos a otros.
El  Sínodo ha revivido nuestra esperanza también en esto: forma parte de la vocación y de la misión de la familia la capacidad de perdonar y de perdonarse. La práctica del perdón no solo salva las familias de la división, sino que las hace capaces de ayudar a la sociedad a ser menos malvada y menos cruel. Si, cada gesto de perdón repara la casa de las grietas y refuerza sus muros. La Iglesia, queridas familias, está siempre a su lado para ayudarlos a construir su casa sobre la roca que ha hablado Jesús. Y no olvidemos estas palabras que preceden inmediatamente la parábola de la casa: «No son los que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre». Y agrega: «Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios en tu Nombre?” Entonces yo les manifestaré: «Jamás los conocí» (cfr Mt 7,21-23). Es una palabra fuerte, no hay duda, que tiene por objetivo sacudirnos y llamarnos a la conversión.
Les aseguro, queridas familias cristianas, que si serán capaces de caminar siempre más decididamente sobre el camino de las Bienaventuranzas, aprendiendo y enseñando a perdonarse recíprocamente, en toda la grande familia de la Iglesia crecerá la capacidad de dar testimonio a la fuerza renovadora del perdón de Dios. Diversamente, haremos predicas también bellas, y quizá expulsaremos también cualquier demonio, pero al final el Señor ¡no nos reconocerá como sus discípulos! Porque no hemos tenido la capacidad de perdonar y de hacernos perdonar por los otros.
De verdad las familias cristianas pueden hacer mucho por la sociedad de hoy, y también por la Iglesia. Por eso deseo que en el Jubileo de la Misericordia las familias redescubran el tesoro del perdón recíproco. Recemos para que las familias sean siempre más capaces de vivir y de construir caminos concretos de reconciliación, donde ninguno se sienta abandonado al peso de sus ofensas.
Con esta intención, decimos juntos: “Padre nuestro, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden”. Digámoslo juntos: “Padre nuestro, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden”. Gracias.

martes, 19 de mayo de 2015

EL PAPA PIDE EQUILIBRIO ENTRE ESPÍRITU Y REALIDAD CONCRETA A LAS CONSAGRADAS DE ROMA.

16 de mayo de 2015. Con la sonrisa en los labios, el corazón lleno de amor como el de una mamá; con el justo equilibrio entre espíritu y realidad concreta, sin estar demasiado en las nubes, sino con los pies sobre la tierra, para escuchar los sonidos del mundo y las necesidades de los hermanos; inspirada en las bienaventuranzas y teniendo siempre presente el capítulo 25 del Evangelio de san Mateo, a partir del cual seremos juzgados.
Es el perfil que el Papa Francisco trazó de la mujer consagrada que, siguiendo el modelo de la Iglesia, es madre y no madrastra. Lo indicó respondiendo a cuatro preguntas que le presentaron el sábado 16 de mayo, por la mañana, en el aula Pablo VI, durante el encuentro con los consagrados de la diócesis de Roma.
Una monja de clausura —destacó el Pontífice— no puede ser una mujer excluida del mundo, porque la vocación no es un refugio. Es más, debe estar siempre en tensión: con las antenas levantadas para captar las necesidades de los demás. Por ello es necesario también informarse y mantener el contacto directo con la gente que llama a la puerta de los monasterios. El servicio a los hermanos, además, se debe realizar con la sonrisa en los labios, porque a una religiosa que no sabe sonreír le falta algo. El Papa invitó a las religiosas de clausura a rezar por los obispos y los sacerdotes, siguiendo el ejemplo de santa Teresa del Niño Jesús.
De la consagración femenina como dimensión esponsal, el Papa habló luego al responder a una mujer que pertenece al Ordo virginum. La dimensión femenina es muy importante, dijo, porque las consagradas son el icono de la Iglesia y de la Virgen. Al respecto, invitó a no olvidar que la Iglesia es femenina: no es “el Iglesia”, sino que es “la Iglesia” y es la esposa de Jesús.
Lamentablemente, a veces se olvida la importancia del amor materno de la religiosa, la maternidad de la mujer consagrada. En efecto, la fidelidad en la vida consagrada debe reflejar por naturaleza la fidelidad, el amor, la ternura de la madre Iglesia y de la madre María. Por ello, la consagrada que no sigue este camino, se equivoca. Se necesita siempre tener paciencia y saber perdonar, sin criticar. El modelo es el de madre que no “critica” a sus hijos, de otra forma es madrastra.
El amor, además, debe ser concreto, añadió también el Papa Francisco. ¿Pero cuáles son los contenidos de esta realidad concreta? El Pontífice los indicó en dos pasajes del Evangelio: el de las Bienaventuranzas, donde está escrito como actuar, y el del capítulo 25 de san Mateo, protocolo a partir del cual seremos juzgados. En ello encontramos la realidad concreta de la vida consagrada, siguiéndola podemos llegar a un grado elevado de santidad.
Mirando a la realidad masculina, al responder a un misionero escalabriniano, el Papa destacó la importancia de la fiesta, que es una auténtica categoría teológica. Festejar, dijo, no significa hacer ruido o bullicio, sino, como dice el Deuteronomio, el fin es la alegría de recordar lo que ha hecho el Señor por nosotros. Y respecto a una cierta competitividad entre parroquia y congregaciones religiosas, el Pontífice dijo que una de las cosas difíciles para un obispo es logar armonía en la diócesis.
De la obediencia, que se debe leer en el misterio de Cristo, el Papa habló al responder a la pregunta de un terciario capuchino. Es verdad, destacó, que como cada virtud puede verse tentada y convertirse en una actitud disciplinar, pero la obediencia es un misterio. La obediencia es el icono del camino de Jesús.

miércoles, 2 de julio de 2014

"NO ACONTENTARSE CON EL IR PASANDO" DICE EL PAPA A LOS JÓVENES CATÓLICOS HOLANDESES.


En las Bienaventuranzas, pueden encontrar un programa de vida "nuevo, puro e intenso". Es parte del mensaje que el Papa Francisco dirigió a los jóvenes holandeses que participan estos días en el Festival Nacional de la Juventud Católica de los Países Bajos. Francisco exhorta a los jóvenes a pensar “en grande" siguiendo el modelo del beato Piergiorgio Frassati, quien no se acontentó con el ir pasando.
"Vivir sin fe, sin un patrimonio que defender, sin apoyo en una lucha constante de la Verdad, no es vivir, sino ir tirando". Papa Francisco tomó prestadas las palabras de Piergiorgio Frassati para estimular a los jóvenes holandeses católicos a ser "revolucionarios", como las bienaventuranzas de Jesús. El Pontífice recordó que el mensaje de las Bienaventuranzas – el cual también está en el centro de la próxima Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia - es "nuevo, puro e intenso", y propone "un modelo de felicidad en contra de la lógica del mundo." Aquellos a quienes Jesús llama "bienaventurados", señala el Papa, el mundo los llama "perdedores inútiles". El mundo, añade, glorifica "el éxito a cualquier costo, la riqueza, el poder" y "la afirmación de sí mismos a expensas de los demás." Jesús, sin embargo, nos da una "definición muy diferente de lo que significa bendecido: muestra el camino a la vida y la verdadera felicidad." De hecho, es “Jesús mismo la vía” y "a través de su vida nos mostró cómo vivir concretamente cada una de las Bienaventuranzas".
Jesús, escribe el Papa, ama a cada uno de nosotros "con amor infinito", y con su muerte y resurrección nos mostró su infinita misericordia. Y así, dice, "cuando contemplamos a Jesús en su pobreza, su pureza de corazón y de su misericordia, entendemos la belleza de nuestra vocación cristiana y no dudamos en llevarnos por el camino que conduce a la verdadera felicidad". "No tengáis miedo de Cristo, Él no quita nada y lo da todo." Los jóvenes, insiste el Santo Padre, "quieren vivir experiencias intensas. Yo animo a tomar en serio las palabras de Dios. Digan no a una cultura efímera, superficial y de los desechos, una cultura que no os mantiene fuertes, que les tiene incapaces de hacer frente a los grandes retos de su vida. Piensen en grande.

martes, 10 de junio de 2014

LAS BIENAVENTURANZAS SON EL CARNET DE IDENTIDAD DE LOS CRISTIANOS

VATICANO, 09 Jun. 14. Durante la Misa matutina en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco abordó el pasaje de las Bienaventuranzas la cuales son, afirmó, el carnet de identidad de los cristianos y el programa para lograr la santidad, pues el cristianismo es una religión para practicarla y “no para pensarla”.
Según informó Radio Vaticana, en su homilía el Santo Padre señaló que en este pasaje Cristo “nos indica el programa de vida, la identidad de los cristianos, yendo contracorriente con respecto a lo que se ‘suele hacer en el mundo’”.
“Felices, Bienaventurados los pobres”, recordó el Papa, al advertir que cuando el hombre considera que está satisfecho, “ya no hay lugar para la Palabra de Dios”.
Luego señaló que, como enseña Jesús, los que lloran serán consolados, pero con “el consuelo de Jesús, no el del mundo”.
“El mundo nos dice: la alegría, la felicidad, la diversión, eso es lo lindo de la vida. E ignora, mira hacia otro lado cuando hay problemas de enfermedad, problemas de dolor en la familia. El mundo no quiere llorar, prefiere ignorar las situaciones dolorosas, taparlas. Sólo la persona que ve las cosas como son y llora en su corazón es feliz y será consolada”.
“Bienaventurados los mansos en este mundo que desde el comienzo es un mundo de guerras, un mundo donde se pelea por todas partes, donde en todo lugar hay odio. Y Jesús dice: nada de guerras, nada de odio, paz, mansedumbre”, añadió el Papa. Dijo que aunque el mundo considera necio al que es manso en la vida, “que piensen lo que quieran”, pues los mansos heredarán la Tierra.
“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados”, recordó Francisco, al denunciar las injusticias “producto de la corrupción, de los compinches de la corrupción, de la política del negocio por encima de todo”. “Jesús nos recuerda que son Bienaventurados los que luchan contra estas injusticias”, afirmó.
“Bienaventurados los misericordiosos, los que comprenden los errores de los demás. Jesús –afirmó-, no nos dice Bienaventurados los que se vengan”.
“Bienaventurados los que perdonan, misericordiosos. ¡Porque todos somos un ejército de perdonados! Y por ello es Bienaventurado el que va por ese camino del perdón. Bienaventurados los que tienen el corazón puro, sencillo, puro sin malezas, un corazón que sabe amar con esa pureza tan linda”.
“Bienaventurados los que trabajan por la paz”, recordó Francisco, pero advirtió que es más común “ser trabajadores por guerras o al menos trabajadores de malentendidos”. “Cuando oigo algo de éste y voy y se lo digo, con una versión ampliada (...). El mundo de los chismes. Esta gente que chismea no trabaja por la paz, es enemiga de la paz. No son bienaventurados”, expresó.
“Jesús nos presenta las Bienaventuranzas y nos da también otras indicaciones, que encontramos en el capítulo 25 del Evangelio ‘tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver’”.
Francisco señaló que son “pocas palabras, palabras sencillas pero prácticas para todos;  porque el cristianismo es una religión práctica: no para pensarla sino para practicarla. Hoy, si tienen un poco de tiempo en casa, tomen el Evangelio, el Evangelio de Mateo, capítulo quinto, al comienzo están estas Bienaventuranzas; en el capítulo 25 las otras. Les hará bien leerlo, una, dos, tres veces. Pero leer esto, que es el programa de santidad. ¡Que el Señor nos de la gracia de comprender este mensaje suyo!”.

miércoles, 29 de enero de 2014

LECTURAS DEL IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (A)


PRIMERA LECTURA

Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde

Lectura de la profecía de Sofonías 2, 3; 3, 12-13
Buscad al Señor, los humildes, que cumplís sus mandamientos; buscad la justicia, buscad la moderación, quizá podáis ocultaros el día de la ira del Señor. 
«Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde, que confiará en el nombre del Señor. 
El resto de Israel no cometerá maldades, ni dirá mentiras, ni se hallará en su boca una lengua embustera; pastarán y se tenderán sin sobresaltos.»

Palabra de Dios.


Salmo responsorial 
Sal 145, 7. 8-9a. 9bc-10 (R.: Mt 5, 3)
R. Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, él hace justicia a los oprimidos, él da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. R.
El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos. R.
Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión, de edad en edad. R.

SEGUNDA LECTURA
Dios ha escogido lo débil del mundo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 26-31
Fijaos en vuestra asamblea, hermanos, no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; todo lo contrario, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar el poder. 
Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor. 
Por él vosotros sois en Cristo Jesús, en este Cristo que Dios ha hecho para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención. 
Y así -como dice la Escritura- «el que se gloríe, que se gloríe en el Señor».

Palabra de Dios.

Aleluya Mt 5, l2a
Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. 


EVANGELIO
Dichosos los pobres en el espíritu


+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 1-12a
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:
«Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. 
Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. 
Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. 
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. 
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. 
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. 
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. 
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.
Palabra de Dios




martes, 29 de octubre de 2013

1 DE NOVIEMBRE - LECTURAS DEL DÍA DE TODOS LOS SANTOS


PRIMERA LECTURA
Apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podía contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua.
Lectura del libro de Apocalipsis 7, 2-4, 9-14.
Luego vi a otro Ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Ángeles a quienes había encomendado causar daño a la tierra y al mar: <<No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios.>> Y oí el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel.
Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritan con fuerte voz: <<La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.>> Y todos los Ángeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios diciendo: Amén. Alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos, Amén>>
Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: <<Esos que están vestidos con vestiduras blancas quiénes son y de dónde han venido?>> Yo les respondí: <<Señor mío, tu lo sabrás.>> Me respondió: <<Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la Sangre del Cordero.>> 
Palabra de Dios.

Salmo responsorialSal 23, 1-2. 3-4ab. 5-6.
R/. Este es el grupo que viene de a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R.

Quién puede subir al monte del Señor?
Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R.

Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R.


SEGUNDA LECTURA
Veremos a Dios tal cual es
Lectura de la primera carta del Apóstol san Juan 3, 1-3
Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él.
Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purificará a sí mismo, como él es puro. 
Palabra de Dios.

EVANGELIO
Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 5, 1-12
Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros." 
Palabra del Señor.

martes, 14 de mayo de 2013

CRISTO ES LA PUERTA DEL REINO


Existe sólo una puerta para entrar en el Reino de Dios. Esa puerta es Jesús. Cualquiera que intente entrar por otro camino es «un ladrón» o «un bandido»; o bien es «un ambicioso que piensa sólo en su beneficio», en su gloria, y roba la gloria a Dios. El Papa Francisco durante la misa que celebró el lunes 22 de abril por la mañana, en la capilla de la Domus Sanctae Marthae, propuso de nuevo a Jesús como el centro de la vicisitud humana y recordó que nuestra religión no es una religión «de negocio».
Comentando las lecturas de la liturgia del día, tomadas de los Hechos de los apóstoles (11, 1-18) y del Evangelio de Juan (10, 1-10), el Pontífice recordó que en ellas «se repite el verbo “entrar”. Primero, cuando Pedro sube a Jerusalén y es reprochado: “Has entrado en casa de paganos”. Luego, Pedro relata la historia, cuenta cómo entró. Jesús es muy explícito en esto: “quien non entra en el aprisco de las ovejas por la puerta, no es el pastor”». Para entrar en el Reino de Dios, en la comunidad cristiana, en la Iglesia, «la puerta – explicó el Papa – la verdadera puerta, la única puerta es Jesús. Nosotros debemos entrar por esa puerta. Jesús es explícito: “quien no entra en el aprisco de las ovejas por la puerta – que Él mismo dice 'yo soy' – sino que entra por otra parte, es un ladrón o un bandido”, uno que quiere beneficiarse a sí mismo».
Esto, notó el Pontífice, sucede «también en las comunidades cristianas. Existen estos salteadores, ¿no?, que buscan su propio beneficio. Conscientemente o inconscientemente fingen entrar; pero son ladrones y bandidos. ¿Por qué? Porque roban la gloria a Jesús, quieren su propia gloria. Esto es lo que Jesús decía a los fariseos: “vosotros intercambiáis la gloria uno al otro...”. Una religión en cierto sentido por negocio, ¿no? “Yo te doy gloria y tú me la das a mí”. Pero estos no han entrado por la puerta verdadera. La puerta es Jesús, y quien no entra por esta puerta se equivoca».
Pero ¿cómo entender que la puerta verdadera es Jesús? «Toma las bienaventuranzas y haz lo que dicen las bienaventuranzas» fue la respuesta del Pontífice. De este modo «eres humilde, eres pobre, eres manso, eres justo»; y cuando alguien hace otra propuesta, «no la escuches: la puerta siempre es Jesús y quien entra por esa puerta no se equivoca». Jesús «no sólo es la puerta: es el camino, es la vía. Existen muchos senderos, tal vez más ventajosos para llegar», pero son engañosos, «no son verdaderos: son falsos. Sólo Jesús es el camino. Alguien de vosotros dirá: “¡Padre, ¿usted es fundamentalista?!”. No. Sencillamente es lo que dijo Jesús: “Yo soy la puerta”, “Yo soy el camino” para daros la vida. Sencillamente. Es una puerta hermosa, una puerta de amor, es una puerta que no nos engaña, no es falsa. Siempre dice la verdad. Pero con ternura, con amor».
Lamentablemente, observó el Santo Padre, el hombre sigue siendo tentado aún hoy por aquello que estuvo al inicio: el pecado original, es decir, el «deseo de tener la llave para interpretar todo, la llave y el poder de hacer nuestro camino, cualquiera que sea, de encontrar nuestra puerta, cualquiera que esa sea. Esa es la primera tentación: “conoceréis todo”. A veces tenemos la tentación de querer ser demasiado dueños de nosotros mismos y no humildes hijos y siervos del Señor. Esta es la tentación de buscar otras puertas u otras ventanas para entrar en el Reino de Dios». Donde en cambio, «se entra sólo por la puerta que se llama Jesús», esa puerta que nos conduce por «un camino que se llama Jesús y nos lleva a la vida que se llama Jesús. Todos aquellos que hacen otra cosa – dice el Señor – que suben para entrar por la ventana, son “ladrones y bandidos”. Es sencillo el Señor. No habla difícil: Él es sencillo».
El Papa concluyó invitando a los presentes a rezar para obtener «la gracia de tocar siempre esa puerta» que a veces está cerrada; estamos tristes, desolados y «tenemos problemas para tocar esa puerta». El Pontífice invitó a rezar precisamente para encontrar la fuerza de «no ir a buscar otras puertas que parecen más fáciles, más confortables, más al alcance de la mano», y seguir en cambio buscando «siempre esa: Jesús. Jesús no defrauda jamás, Jesús no engaña, Jesús no es un ladrón, no es un bandido. Dio su vida por mí. Cada uno de nosotros debe decir esto: “Tú que has dado la vida por mí, por favor, abre, para que pueda entrar”. Pidamos esta gracia. Tocar siempre esa puerta y decir al Señor: “abre, Señor, que quiero entrar por esta puerta. Quiero entrar por esta puerta, no por la otra”».