Todos los domingos por la mañana, Eucaristía con los jóvenes

Todos los domingos por la mañana, Eucaristía con los jóvenes
Altar. Capilla Ntra Sra. del Rosario.
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viernes, 4 de noviembre de 2016

HOMILIA DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL EVANGELIO DOMINGO XXXII (C)


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El Evangelio de este domingo nos presenta a Jesús con los saduceos que negaban la resurrección. Y es justamente sobre éste tema que ellos dirigen una pregunta a Jesús, para ponerlo en dificultad y ridiculizar la fe en la resurrección de los muertos. Parten de un caso imaginario: "Una mujer ha tenido siete maridos, muertos uno después del otro", y preguntan a Jesús: "¿De quién será esposa aquella mujer después de su muerte?". Jesús, siempre dócil y paciente, responde que la vida después de la muerte no tiene los mismos parámetros de aquella terrenal. La vida eterna es otra vida, en otra dimensión donde, entre otras cosas, no existirá más el matrimonio, que está ligado a nuestra existencia en este mundo. Los resucitados – dice Jesús – serán como los ángeles, y vivirán en un estado diferente, que ahora no podemos experimentar y ni siquiera imaginar. Así lo explica Jesús.
Pero luego Jesús, por así decirlo, pasa al contra ataque. Y lo hace citando la Sagrada Escritura, con una sencillez y una originalidad que nos dejan llenos de admiración ante nuestro Maestro, ¡el único Maestro! Jesús encuentra la prueba de la resurrección en el episodio de Moisés y de la zarza ardiente (cfr Ex 3,1-6), allí donde Dios se revela como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.
El nombre de Dios está ligado a los nombres de los hombres y de las mujeres con los que Él se liga, y este lazo es más fuerte que la muerte. Y nosotros podemos también decir de la relación de Dios con nosotros, con cada uno de nosotros: ¡Él es nuestro Dios! ¡Él es el Dios de cada uno de cada uno de nosotros! Como si Él llevase nuestro nombre. A Él le gusta decirlo y ésta es la alianza. He aquí el por qué Jesús afirma:
“Porque él no es Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él” (Lc 20,38). Y éste es el lazo decisivo, la alianza fundamental con Jesús: Él mismo es la Alianza, Él mismo es la Vida y la Resurrección, porque con su amor crucificado ha vencido a la muerte.
En Jesús Dios nos dona la vida eterna, la dona a todos, y todos gracias a Él tienen la esperanza de una vida más verdadera que esta. La vida que Dios nos prepara no es un simple embellecimiento de la actual: ella supera nuestra imaginación, porque Dios nos sorprende continuamente con su amor y con su misericordia. Por lo tanto, aquello que acontecerá es precisamente lo contrario de cuanto se esperaban los saduceos. ¡No es esta vida la que hace referencia a la eternidad, a la otra vida, aquella que nos espera, sino es la eternidad que ilumina y da esperanza a la vida terrenal de cada uno de nosotros!
Si miramos sólo con el ojo humano, estamos llevados a decir que el camino del hombre va de la vida hacia la muerte. ¡Eso se ve! Pero eso es solamente si lo observamos con el ojo humano. Jesús vuelca esta perspectiva y afirma que nuestra peregrinación va de la muerte a la vida: ¡la vida plena! Nosotros estamos en camino, en peregrinación hacia la vida plena y aquella vida plena ¡es la que nos ilumina en nuestro camino! Por lo tanto la muerte está detrás, a la espalda, no delante de nosotros. Delante de nosotros está el Dios de los vivos, el Dios de la alianza, el Dios que lleva mi nombre, nuestro nombre.
Como Él dijo: "Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob", también el Dios con mi nombre. Con tu nombre, con tu nombre, con tu nombre, con nuestro nombre ¡Dios de lo vivos! Está la derrota definitiva del pecado y de la muerte, el inicio de un tiempo nuevo de alegría y de luz sin fin. Pero ya sobre esta tierra, en la oración, en los Sacramentos, en la fraternidad, encontramos a Jesús y a su amor, y así podemos saborear algo de la vida resucitada.
La experiencia que hacemos de su amor y de su fidelidad enciende como un fuego en nuestro corazón y aumenta nuestra fe en la resurrección. De hecho, si Dios es fiel y ama, no puede serlo por tiempo limitado: ¡la fidelidad es eterna, no puede cambiar, el amor de Dios es eterno, no puede cambiar! No es por tiempo limitado: ¡es para siempre! ¡Es para ir adelante! Él es fiel para siempre, y espera a cada uno de nosotros, nos acompaña a cada uno de nosotros con esta fidelidad eterna.

 Plaza  de  San Pedro,  domingo 10 de noviembre  de  2.013

martes, 16 de julio de 2013

MENOS DE DIEZ DÍAS PARA LA JMJ EN RÍO DE JANEIRO, BRASIL.

Faltan menos de diez días para la llegada del Papa Francisco a Brasil para la cita con los jóvenes de la JMJ. En Río de Janeiro continúa la peregrinación de la cruz y de la imagen mariana, símbolo de las JMJ. El viernes 12 se llevaron hasta la cumbre del Corcovado, la montaña sobre la que domina la imponente estatua del Cristo Redentor. Actividades relacionadas con la JMJ se desarrollan contemporáneamente en todo el país. La Jornada brasileña, en efecto, se caracteriza por la así llamada “Semana misionera”, que sustituye a las anteriores «Jornadas en las diócesis». Fundamentalmente es un período durante el cual los jóvenes procedente de diversos países —de las inscripciones resultan representados más de 190— son acogidos y hospedados en distintas diócesis, pudiéndolas visitar y tener una experiencia directa de la Iglesia que vive en Brasil.

Después de Madrid también en Río de Janeiro estará en cierto sentido presente el «inventor» de las JMJ: desde el domingo pasado las reliquias del beato Juan Pablo II están en la ciudad carioca. Estarán expuestas en los sitios de los acontecimientos principales de la Jornada mundial de la juventud brasileña. El cardenal Stanisław Ryłko, presidente del Consejo pontificio para los laicos, las entregó durante la misa celebrada el 7 de julio en la iglesia-santuario de la Medalla Milagrosa, en el barrio de Tijuca, zona norte de la metrópoli.
Para el Papa Woytjła es un regreso a tierra brasileña, donde fue acogido cuatro veces: desde el 30 de junio al 11 de julio de 1980, el 11 de junio de 1982, del 12 al 21 de octubre de 1991 y del 2 al 6 de octubre de 1997 con ocasión del II Encuentro mundial de las familias, que tuvo lugar precisamente en Río de Janeiro.
«Os traigo —dijo el purpurado introduciendo el rito— la bendición del Papa Francisco, que dentro de pocos días llegará aquí. Por mi parte estoy muy feliz de presidir esta eucaristía para la entrega de la reliquia del beato Juan Pablo II, quien pronto será proclamado santo».
Durante su permanencia en Brasil el cardenal Ryłko inauguró también la muestra «Siguiendo las huellas de Cristo», obras maestras de Italia y del Vaticano, abierto del 9 de julio al 13 de octubre en el Museo de bellas artes de Río. Se trata, como recordó el purpurado, de la octava muestra preparada con ocasión de las Jornadas mundiales de la juventud, con una «concentración» de obras realizadas por artistas, pintores y escultores, entre los más famosos e importantes del período que va de 1400 a 1800. «Obras originales —comentó— nunca vistas antes en un país de América Latina».

El Papa Francisco ha decidido conceder la indulgencia plenaria y parcial a quienes participarán en la XXVIII Jornada mundial de la juventud, que se celebrará del 22 al 28 de julio en Río de Janeiro, Brasil. La Penitenciaría apostólica ha publicado, en latín y en italiano, el relativo decreto, firmado por el cardenal Monteiro de Castro, penitenciario mayor, y por el regente monseñor Nykiel. La indulgencia se puede lucrar con las condiciones acostumbradas -confesión, comunión y oración por las intenciones del Papa- también por cuantos no podrán estar en la ciudad carioca, pero se unirán espiritualmente a las celebraciones de la JMJ a través de los medios de comunicación.