Todos los domingos por la mañana, Eucaristía con los jóvenes

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Altar. Capilla Ntra Sra. del Rosario.
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miércoles, 26 de febrero de 2014

CARTA DEL PAPA FRANCISCO A LAS FAMILIAS DEL MUNDO

Foto ACI Prensa
VATICANO, 25 Feb.- El Papa Francisco ha escrito una carta a todas las familias del mundo, en la que pide oraciones por el Sínodo que se realizará en octubre en el Vaticano sobre el tema “Los retos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”. El Santo Padre pide rezar mucho para poder afrontar los retos actuales con la luz y la fuerza del Evangelio.
La carta está fechada el 2 de febrero, festividad de la Presentación de Jesús en el Templo, y ha sido dada a conocer hoy por la Santa Sede.
“Queridas familias:
Me presento a la puerta de su casa para hablarles de un acontecimiento que, como ya saben, tendrá lugar el próximo mes de octubre en el Vaticano. Se trata de la asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos, convocada para tratar el tema ‘Los retos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización’. Pues la Iglesia hoy está llamada a anunciar el Evangelio afrontando también las nuevas emergencias pastorales relacionadas con la familia.
Este señalado encuentro es importante para todo el Pueblo de Dios, Obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos de las Iglesias particulares del mundo entero, que participan activamente en su preparación con propuestas concretas y con la ayuda indispensable de la oración. El apoyo de la oración es necesario e importante especialmente de parte de ustedes, queridas familias.
Esta Asamblea sinodal está dedicada de modo especial a ustedes, a su vocación y misión en la Iglesia y en la sociedad, a los problemas de los matrimonios, de la vida familiar, de la educación de los hijos, y a la tarea de las familias en la misión de la Iglesia. Por tanto, les pido que invoquen con insistencia al Espíritu Santo, para que ilumine a los Padres sinodales y los guíe en su grave responsabilidad.
Como saben, a esta Asamblea sinodal extraordinaria seguirá un año después la Asamblea ordinaria, que tratará el mismo tema de la familia. Y, en ese contexto, en septiembre de 2015, tendrá lugar el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia. Así pues, oremos todos juntos para que, mediante estas iniciativas, la Iglesia realice un auténtico camino de discernimiento y adopte los medios pastorales adecuados para ayudar a las familias a afrontar los retos actuales con la luz y la fuerza que vienen del Evangelio.
Les escribo esta carta el día en que se celebra la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo. En el Evangelio de Lucas vemos que la Virgen y San José, según la Ley de Moisés, llevaron al Niño al templo para ofrecérselo al Señor, y dos ancianos, Simeón y Ana, impulsados por el Espíritu Santo, fueron a su encuentro y reconocieron en Jesús al Mesías.
Simeón lo tomó en brazos y dio gracias a Dios porque finalmente había ‘visto’ la salvación; Ana, a pesar de su avanzada edad, cobró nuevas fuerzas y se puso a hablar a todos del Niño. Es una hermosa estampa: dos jóvenes padres y dos personas ancianas, reunidas por Jesús. ¡Realmente Jesús hace que generaciones diferentes se encuentren y se unan! Él es la fuente inagotable de ese amor que vence todo egoísmo, toda soledad, toda tristeza.
En su camino familiar, ustedes comparten tantos momentos inolvidables: las comidas, el descanso, las tareas de la casa, la diversión, la oración, las excursiones y peregrinaciones, la solidaridad con los necesitados… Sin embargo, si falta el amor, falta la alegría, y el amor auténtico nos lo da Jesús: Él nos ofrece su Palabra, que ilumina nuestro camino; nos da el Pan de vida, que nos sostiene en las fatigas de cada día.
Queridas familias, su oración por el Sínodo de los Obispos será un precioso tesoro que enriquecerá a la Iglesia. Se lo agradezco, y les pido que recen también por mí, para que pueda servir al Pueblo de Dios en la verdad y en la caridad.
Que la protección de la Bienaventurada Virgen María y de San José les acompañe siempre y les ayude a caminar unidos en el amor y en el servicio mutuo. Invoco de corazón sobre cada familia la bendición del Señor”.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

"LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO" - EL SUEÑO DEL PAPA FRANCISCO.


El Papa Francisco tiene «un sueño». El de una Iglesia encaminada sin demora por el camino «de una conversión pastoral y misionera»: una actitud personal y comunitaria «capaz de transformar» en lo profundo costumbres, estilos, lenguajes, estructuras, orientándolos hacia la evangelización más bien que hacia «la autopreservación».
Ese «sueño» está en el centro de la exhortación apostólica Evangelii gaudium, presentada esta mañana, martes 26 de noviembre, en la Sala de prensa de la Santa Sede. Un documento de 224 páginas, en cinco capítulos, que recoge los frutos del Sínodo de los obispos sobre «La nueva evangelización para la transmisión de la fe» que tuvo lugar en el Vaticano del 7 al 28 de octubre de 2012. Pero es evidente que la intención del Pontífice va más allá de la sencilla recepción de las indicaciones de los padres sinodales. Porque lo que se ofrece a toda la comunidad cristiana es un texto denso y arduo, que —subrayado de no poco valor— «tiene un sentido programático y consecuencias importantes».
«Quiero dirigirme a los fieles cristianos —escribe el Papa Francisco— para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años». Al Pontífice le interesa que cada bautizado lleve a los demás con nuevo dinamismo el amor de Jesús, viviendo en «estado permanente de misión».
Esta invitación a «recuperar la frescura original del Evangelio» implica a todo fiel, porque «el sueño misionero» del Obispo de Roma es «llegar a todos». Y «dado que estoy llamado a vivir lo que pido a los demás —puntualiza— también debo pensar en una conversión del papado», para que lo haga «más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización». Es necesaria, en este sentido, «una saludable descentralización», orientada también a un estatuto de las Conferencias episcopales «que las conciba como sujetos de atribuciones concretas, incluyendo también alguna auténtica autoridad doctrinal». En todo caso, no hay que tener miedo de rever costumbres de la Iglesia «no directamente ligadas al núcleo del Evangelio», incluso en el caso de que resultasen «muy arraigadas a lo largo de la historia». El llamamiento es a ser siempre «libres y creativos», abandonando una vez por todas «el cómodo criterio pastoral del “siempre se ha hecho así”».
A partir de este prefacio el documento propone las líneas de un itinerario donde se encuentran muchos de los temas más apreciados por el magisterio pastoral del Papa Bergoglio. Entre estos, la invitación a redescubrir la misericordia como «la más grande de las virtudes», evitando que en la predicación «algunos acentos doctrinales o morales»  que oscurezcan excesivamente el mensaje de amor del Evangelio. Y la necesidad de abrir las puertas de la Iglesia para «salir hacia los demás» y llegar a «las periferias humanas» de nuestro tiempo.
Fuerte es el juicio del Pontífice sobre los actuales órdenes económico-financieros mundiales, que multiplican desigualdades y exclusión social: «esa economía mata» denuncia, apuntando nuevamente el dedo contra «la cultura del descarte» y «la idolatría del dinero». No por casualidad todo un capítulo se detiene en la «dimensión social de la evangelización», con penetrantes subrayados sobre la necesidad del desarrollo integral de los más necesitados —«para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica», recuerda— y de la promoción del diálogo y de la paz.
El núcelo central del documento está dedicado expresamente a quienes en la Iglesia trabajan al servicio del anuncio evangélico. Para destacar en ello potencialidad e iniciativa, pero también alertar sobre las «tentaciones» recurrentes de la «acedia egoísta», del «pesimismo estéril», de la «mundanidad espiritual». En este sentido, gran importancia el Papa atribuye a la «fuerza evangelizadora de la piedad popular» y a la atención de la predicación por parte de los sacerdotes.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Hoy, en "LA VOZ DEL PAPA FRANCISCO"...

 

SUS PRIMERAS PALABRAS DESDE EL BALCÓN DE SAN PEDRO.

Las primeras palabras del nuevo Papa: "Hermanos y hermanas, buenas tardes, como sabéis el deber del Cónclave era dar un obispo a Roma, y mis hermanos cardenales se han ido a cogerlo casi al fin del mundo. Y aquí estoy. Les agradezco la acogida, lo primero de todo quiero hacer una oración para nuestro Papa Emérito Benedicto XVI, rezémos todos juntos por él, para que el Señor le bendiga y la Virgen le cuide". Después de rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Continuó diciendo: "Comenzamos este camino, obispo y pueblo, este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside la caridad de la Iglesia, un camino de fraternidad, de amor, de fidelidad entre nosotros. Recemos siempre por nosotros, el uno por el otro, recemos por todo el mundo, para que sea una gran fraternidad. Y deseo que este camino de Iglesia que hoy comenzamos, en el que me ayudará mi Cardenal Vicario, aquí presente, sea fructífero para la evangelización".
Antes de la bendición 'urbi et orbe': "Quiero pediros un favor, antes de que el obispo bendiga al pueblo, les pido que oren al Señor que me bendiga: la oración del pueblo, pidiendo una bendición por su obispo; Y hacemos esta oración en silencio. "Ahora daros la bendición a vosotros y al mundo entero, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad"
 
Y por ultimo, se despide diciendo: "Hermanos y hermanas, os dejo. Gracias por tanta hospitalidad. Rogád por mí y hasta pronto. Mañana me voy a rezar a María para que guarde Roma. Buenas noches y buen descanso". (13-03-13)