Todos los domingos por la mañana, Eucaristía con los jóvenes

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Altar. Capilla Ntra Sra. del Rosario.
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miércoles, 21 de enero de 2015

LECTURAS DEL III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B)

Primera lectura

Lectura de la profecía de Jonás (3,1-5.10):

En aquellos días, vino la palabra del Señor sobre Jonás: «Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo.»
Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. 
Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando: «¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!»
Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños.
Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 24,4-5ab.6-7bc.8-9

R/. Señor, enséñame tus caminos

Señor, enséñame tus caminos, 
instrúyeme en tus sendas: 
haz que camine con lealtad; 
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

Recuerda, Señor, que tu ternura 
y tu misericordia son eternas; 
acuérdate de mí con misericordia, 
por tu bondad, Señor. R/.

El Señor es bueno y es recto, 
y enseña el camino a los pecadores; 
hace caminar a los humildes con rectitud, 
enseña su camino a los humildes. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (7,29-31):

Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante. Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina.

Palabra de Dios

Evangelio

Evangelio según san Marcos (1,14-20), del domingo, 25 de enero de 2015
Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,14-20):

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. 
Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. 
Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.» 
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

Palabra del Señor

jueves, 6 de marzo de 2014

LECTURAS I DOMINGO DE CUARESMA (A)

PRIMERA LECTURA
Creación y, pecado de los primeros padres
Lectura del libro del Génesis 2, 7-9; 3, 1-7

El Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz un aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo.

El Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia oriente, y colocó en él al hombre que había modelado.
El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos de ver y buenos de comer; además, el árbol de la vida, en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal.
La serpiente era el más astuto de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer:
-«¿Como es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?»
La mujer respondió a la serpiente:
-«Podernos comer los frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: "No comáis de él ni lo toquéis, bajo pena de muerte."»
La serpiente replicó a la mujer:
-«No moriréis. Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal.»
La mujer vio que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable, porque daba inteligencia; tomó del fruto, comió y ofreció a su marido, el cual comió.
Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.
Palabra de Dios.



Salmo responsorial
Sal 50, 3-4. 5-6a. 12-13. 14 y 17 (R.: cf. 3a) 
R. Misericordia, Señor: hemos pecado. 

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa, lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R.


Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces. R.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R.
Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. R.


SEGUNDA LECTURA 

Si creció el pecado, más abundante fue la gracia
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12-19
Hermanos:
Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
Porque, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había Ley. A pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que había de venir.
Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud.
Y tampoco hay proporción entre la gracia que Dios concede y las consecuencias del pecado de uno: el proceso, a partir de un solo delito, acabó en sentencia condenatoria, mientras la gracia, a partir de una multitud de delitos, acaba en sentencia absolutoria.

Por el delito de un solo hombre comenzó el reinado de la muerte, por culpa de uno solo. Cuanto más ahora, por un solo hombre, Jesucristo,, vivirán y reinarán todos los que han recibido un derroche de gracia y el don de la justificación.

En resumen: si el delito de uno trajo la condena a todos, también la justicia de uno traerá la justificación y la vida.

Si por la desobediencia de uno todos se convirtieron en pecadores, así por la obediencia de uno todos se convertirán en justos.
Palabra de Dios.

No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. 

EVANGELIO
 

Jesús ayuna cuarenta días y es tentado
Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 1-11

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo.

Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:
-«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.»
Pero él le contestó, diciendo:
-«Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."»
Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice:
-«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras."»
Jesús le dijo:
-«También está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios."»
Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo:
-«Todo esto te daré, si te postras y me adoras.»
Entonces le dijo Jesús:
-«Vete, Satanás, porque está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto."»
Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.

Palabra del Señor.

LA CUARESMA VIENE A "DESPABILARNOS" DEL ENTUMECIMIENTO Y LA INERCIA, DICE EL PAPA FRANCISCO

El Papa en la Basílica de Santa Sabina (Captura Youtube)
El Papa en la Basílica de Santa Sabina (Captura Youtube)
VATICANO, 05 Mar. Este Miércoles de Ceniza, el Papa Francisco presidió en la tarde de Roma en la Basílica romana de San Anselmo en el Aventino, la liturgia de la Estación Cuaresmal a la que siguió la procesión penitencial hacia la cercana Basílica de Santa Sabina, donde a las 17.00 el Pontífice celebró la Santa Misa con la bendición e imposición de las cenizas.
Según señala Radio Vaticano, en su homilía, el Santo Padre destacó tres elementos que caracterizan la Cuaresma: la oración, que es la fuerza del cristiano y de cada persona creyente. “Porque en la debilidad y en la fragilidad de nuestra vida, podemos dirigirnos a Dios con confianza de hijos y entrar en comunión con Él. Y ante tantas heridas que nos hacen mal y que nos podrían endurecer el corazón, estamos llamados a ‘zambullirnos en el mar de la oración’, el mar del amor ilimitado de Dios, para gustar su ternura”.
El segundo elemento relevante del camino cuaresmal es el ayuno. Pero debemos estar atentos, dijo el Papa, a no hacer “un ayuno formal”, puesto que el ayuno tiene sentido si verdaderamente “mella nuestra seguridad”, y si también de él deriva un beneficio para los demás, si nos ayuda a cultivar el estilo del Buen Samaritano, que se inclina sobre el hermano en dificultad y se hace cargo de él.
De ahí que el Pontífice afirmara que el ayuno comporta la elección de una vida sobria, que no derrocha, que no “descarta”. Ayunar “ayuda a entrenar el corazón a lo esencial y al compartir. Es un signo de toma de conciencia y de responsabilidad frente a las injusticias, a los atropellos, especialmente con respecto a los pobres y a los pequeños, y es signo de la confianza que ponemos en Dios y en su providencia”.
El tercer elemento es la limosna, dijo asimismo Francisco, porque indica la gratuidad, ya que en la limosna “se da a alguien de quien no se espera recibir algo a cambio”. Mientras hoy con frecuencia la gratuidad no forma parte de la vida cotidiana, donde “todo se vende y se compra”. Todo es cálculo y medida.
El Santo Padre recordó que con sus invitaciones a la conversión la Cuaresma viene providencialmente “a despertarnos, a despabilarnos del entumecimiento, del riesgo de ir adelante por inercia”.
A la pregunta de ¿por qué debemos volver a Dios?, el Santo Padre dijo: “¡Porque algo no va bien en nosotros, en la sociedad, en la Iglesia y tenemos necesidad de cambiar, de dar un cambio, de convertirnos!”.
“La Cuaresma viene nuevamente a dirigir su llamamiento profético, para recordarnos que es posible realizar algo nuevo en nosotros mismos y en torno a nosotros, sencillamente porque Dios es fiel, sigue siendo rico de bondad y de misericordia, y está siempre dispuesto a perdonar y volver a comenzar de nuevo. ¡Con esta confianza filial –dijo– pongámonos en camino!”.

martes, 5 de marzo de 2013

La Conversión Cuaresmal


Estamos iniciando el Santo Tiempo de Cuaresma, camino de preparación espiritual para la celebración de la fiesta central de todo el Año Litúrgico: la Pascua,  en la cual conmemoramos la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo Nuestro Señor.
La Cuaresma es, antes que nada, un tiempo de conversión a Cristo para crecer en verdad y en autenticidad de fe y para fortalecer nuestra coherencia entre lo que decimos y lo que vivimos. La conversión cuaresmal no exige entrar en nuestro interior para descubrirnos frente a la mirada de Dios que nos ve desde dentro y sabe nuestras luchas, proyectos, debilidades y pecados; la Cuaresma supone ciertamente un cambio de mentalidad, pero que no se reduce sólo a cambiar nuestros pensamientos, sino a revisar con valentía la forma de vida que llevamos y los criterios que nos mueve en nuestra decisiones; y así, ayudados por la fuerza del Espíritu Santo, iniciamos un cambio nuevo.

El gran reto en nuestra vocación de creyente es lograr vivir una conducta en conformidad a la voluntad del Padre.

Se convierte, quien llega a decisiones que se hace concretamente en las exigencias de la vida diaria, quien tiene la sabiduría y la valentía de ir a lo más importante, a lo que es como el centro del que se deriva luego las actitudes que nos definen como cristianos.

No es que sólo debamos convertirnos durante la Cuaresma; la verdad es que la conversión es el camino que debe seguir siempre el discípulo en el seguimiento de Jesús; este es un empeño que abarca toda la vida. Pero, durante la Cuaresma se intensifica los recursos que la Iglesia nos ofrece para ser fieles en el camino de la fe.

Las prácticas propias de la Cuaresma, como la oración, el ayuno y la limosna, son recursos que nos ayudan a purificarnos y a hacer el silencio interior que nos permite ir al encuentro de Jesucristo vivo. En las prácticas cuaresmales, frecuentes en algunas de nuestras tradiciones, hay el riesgo de quedarnos sólo en lo exterior, en la superficie, sin calar en profundidad.

Hay quien pone todo su esfuerzo sólo en algunas privaciones llamadas “penitencias cuaresmales”, pero la mortificación cristiana no cumple su finalidad si quedara solamente en el sufrimiento por el sufrimiento, y si no nos conduce al descubrimiento de Cristo y a la práctica de la caridad fraterna. Recordemos la enseñanza paulina:
“Aunque repartieran todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha” (I Cor. 13, 3).

Tomemos conciencia de nuestra condición de hombres frágiles y necesitados siempre de conversión. Aprovechemos la oportunidad de esta Cuaresma que nos prepara a las festividades pascuales, anuncio del triunfo de Cristo Resucitado.