Todos los domingos por la mañana, Eucaristía con los jóvenes

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Altar. Capilla Ntra Sra. del Rosario.
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lunes, 6 de octubre de 2014

"QUE SE LEA LA BIBLIA EN FAMILIA" PIDIÓ EL PAPA EN EL ÁNGELUS.

Inauguración del Sínodo de la Familia. Foto: Petrik Bohumil / ACI Prensa
VATICANO, 05 Oct. 14 - Al concluir la Misa con la que inauguró el Sínodo de la Familia en el Vaticano, el Papa Francisco pidió a los fieles que la Biblia no solo se tenga en cada hogar, sino que sea leída y reflexionada diariamente.
Mientras en la Plaza San Pedro los Hermanos Paulinos distribuían gratuitamente miles de Biblias para celebrar el centenario de su fundador, el Beato Giacomo Alberione, el Pontífice destacó que “para que la familia pueda caminar bien, con confianza y esperanza, es necesario que sea nutrida por la Palabra de Dios. Por esto es una feliz coincidencia que precisamente hoy nuestros hermanos Paulinos hayan querido realizar una gran distribución de la Biblia, aquí en la Plaza y en tantos otros lugares”.
“Entonces hoy, mientras se abre el Sínodo para la Familia, con la ayuda de los Paulinos podemos decir: ¡una Biblia en cada familia! ¡Una Biblia en cada familia!”
“La Biblia –siguió el Pontífice- no es para colocarla en una repisa, sino para tenerla a la mano, para leerla a menudo, cada día, ya sea individualmente que juntos, marido y mujer, padres e hijos, tal vez por la noche, especialmente el domingo”.
El Papa Francisco inauguró este domingo  la Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema “Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”.
Al concluir el Angelus, el Santo Padre invitó “a todos a apoyar los trabajos del Sínodo con la oración, invocando la Madre, la materna intercesión de la Virgen María”.

miércoles, 16 de julio de 2014

NUNCA ES EN VANO LA ORACIÓN POR LA PAZ, DICE EL PAPA FRANCISCO.

«Ahora, Señor, ayúdanos Tú. Danos Tú la paz, enséñanos Tú la paz, guíanos Tú hacia la paz. Abre nuestros ojos y nuestros corazones y danos el valor de decir: “¡nunca más la guerra!”; “¡con la guerra todo se destruye!”. Infunde en nosotros el valor de realizar gestos concretos para construir la paz... Haznos disponibles para escuchar el grito de nuestros ciudadanos que nos piden que nuestras armas se transformen en instrumentos de paz, nuestros miedos en confianza y nuestras tensiones en perdón». Es la oración del Papa Francisco por la paz en Tierra Santa. Una vez más el Pontífice reza y pide que se rece por la paz, no obstante el lenguaje que se habla en esa tierra tenga aún el áspero sabor del odio, de la violencia, de la sangre de tantos inocentes.
«Dirijo a todos vosotros —dijo el domingo 13 de julio a los fieles reunidos en la plaza de San Pedro para rezar con él el Ángelus— un sentido llamamiento para seguir rezando con insistencia por la paz en Tierra Santa a la luz de los trágicos sucesos de los últimos días». Y recordando el encuentro del pasado 8 de junio con el patriarca Bartolomé, el presidente Peres y el presidente Abbas —«junto a quienes hemos invocado el don de la paz y escuchado la llamada a romper la espiral del odio y la violencia»— reafirmó con fuerza que, a pesar de que alguno pueda pensar «que ese encuentro se realizó en vano», es precisamente «la oración la que nos ayuda a no dejarnos vencer por el mal ni resignarnos a que la violencia y el odio predominen sobre el diálogo y la reconciliación».
Así, pues, un doble llamamiento. A las partes implicadas y a todos los que tienen responsabilidades políticas: «a no abandonar la oración y a no ahorrar esfuerzo alguno para hacer que cese toda hostilidad y alcanzar la paz deseada para el bien de todos»; a los fieles: a seguir el ejemplo dela Virgen María, de su oración silenciosa. Y la plaza respondió con un elocuente silencio.
Poco antes el Papa Francisco había recordado la parábola del sembrador que arroja la semilla en cualquier terreno, pero sólo uno de ellos da fruto. Es importante seguir arrojando la buena semilla, luego será el terreno el que fructifique. Ese terreno, sin embargo, se debe preparar.